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Sanidad entierra la empresa de salud y los dos socios del PSPV se atribuyen el mérito

El PP pide a Puig que destituya a la titular por el «fracaso»

La consellera de Sanidad, en el centro, reunida ayer con el comité de empresa de Torrevieja. | LEVANTE-EMV

La empresa pública de salud que impulsaba la Conselleria de Sanidad ha quedado sepultada antes de su nacimiento. La propuesta que defendía la parte socialista del Consell y que sus socios, Compromís y Unides Podem, rechazaban de plano ya no verá la luz. Sanidad desiste ante las presiones ya que también se habían posicionado en contra el comité de empresa y colectivos sociales, especialmente en el área de salud de Torrevieja, cuya concesión acaba el 15 de octubre.

El departamento que dirige Ana Barceló anunció ayer que al vencimiento de la concesión, la gestión de Torrevieja pasará directamente a manos de la conselleria, como en Alzira en 2018.

Sanidad cede justo después de que la consellera se reuniera ayer con representantes del comité de empresa de Torrevieja y volviera a defender las bondades de la creación de una empresa pública y un día después de que el PSPV acusara a la vicepresidenta, Mónica Oltra, de romper las reglas del juego del Botànic después de reunirse con sindicatos sanitarios, lo que en el PSPV han visto como una falta de lealtad a Barceló.  

La responsable de Sanidad toma la decisión después de escuchar a todas las partes pero, sobre todo, tras constatar que la empresa pública que auspiciaba se había metido en un callejón sin salida y no tenía apoyos. Los socialistas llevaban semanas intentando sin éxito incluirla en el orden del día del pleno del Consell, pero el veto de los socios lo hacía imposible. La empresa pública pretendía dar solución al problema de la reversión de las privatizaciones sanitarias heredadas del PP y a otros servicios recuperados como las resonancias magnéticas o la farmacia en residencias.

Pero ni Compromís ni Unides Podem veían claro dónde estaba el beneficio, aunque según la memoria económica que se había conocido, la mercantil nacía con un presupuesto de 25 millones y su gestión iba a generar un ahorro de más de 30 millones. «La empresa pública era una buena opción», lamentó el síndic socialista, Manolo Mata, que dijo que lo ocurrido demuestra que es mucho más difícil recuperar las concesiones que privatizarlas.

Tanto Compromís como Unides Podem atribuyeron ayer a su presión el paso atrás de Sanidad y se arrogaron lo que para ellos es un éxito. «Llevamos meses dando la batalla de la mano de todos los sindicatos y comité de empresa, para que la sanidad privatizada vuelva a la gestión pública directa. No hay que inventar otras fórmulas, dijo la síndica y coordinadora morada, Pilar Lima.

El portavoz de Compromís en la comisión de Sanidad de las Corts, Carles Esteve, aseguró que Compromís es garantía de que el Botánic cumple los acuerdos y dijo que lo ocurrido marca el camino para futuras reversiones: Elx-Vinalopó, Dénia y Manises.

El comité de empresa de Torrevieja aplaudió la medida aunque anunció que se mantendrá «vigilante» para que se retire definitivamente la idea de la empresa pública sanitaria.

Así, la plantilla del departamento de salud de Torrevieja pasará a ser personal laboral a extinguir, igual que en la Ribera, aunque el comité de empresa exigió ayer a Barceló que se mantengan los derechos laborales adquiridos. El responsable de CC OO, Fran García, se mostró sorprendido ante la decisión de la consellera, porque, según recogió Europa Press, llevaba ocho meses defendiendo la creación de una empresa pública «con todos en contra», y ahora ha cambiado «de la noche a la mañana», señaló.

PP: «Es un gran ridículo»

El portavoz de Sanidad del PP, José Juan Zaplana, aseguró que Puig debe destituir a Barceló tras el «gran ridículo». Según Zaplana, el PSPV ha reconocido la aberración que suponía la empresa pública, se ha arrodillado ante Compromís y plegado ante Oltra.

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