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La reconversión de la industria permite a la Comunitat producir 39 millones de mascarillas

Los ingresos derivados de la fabricación de artículos de prevención sanitaria superaron los 80 millones durante el año de la pandemia

Empleados de Ferrotall trabajan en las instalaciones de la metalúrgica reconvertida, durante el pasado verano. | ANTONIO AMORÓS

Empleados de Ferrotall trabajan en las instalaciones de la metalúrgica reconvertida, durante el pasado verano. | ANTONIO AMORÓS

El de 2020 fue un año de frenos durante el que muchos sectores vieron cómo su actividad menguaba. La pandemia aterrizaba en nuestro día a día y las industrias, como todos, hacían lo que podían entre los huecos que dejaba el virus. Muchas hacían incluso más: empresas que se dedicaban al metal de pronto estaban envueltas en la protección contra la covid, entidades que trabajaban con el plástico se despertaban con la publicación abierta del diseño de una pantalla de protección. En la C. Valenciana se dieron numerosos casos como estos y ahora sabemos, además de lo importantes que fueron para cubrir las necesidades del momento, cuál es su repercusión económica.

En la autonomía se produjeron 38’7 millones de mascarillas por valor de 20’5 millones de euros en 2020. Entre este y otros productos elaborados para frenar la propagación de la covid, el territorio obtuvo más de 80 millones de euros, según datos publicados por la Generalitat a partir de información proporcionada por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Las mascarillas son el artículo más presente en nuestro día a día, aunque hay un producto, potenciado en estos tiempos, que triplica los ingresos de la producción de este género en la Comunidad Valenciana: los geles hidroalcohólicos. La fabricación de estos desinfectantes en España fue de 85.545 toneladas por valor de 296 millones de euros. El 35 % de esta elaboración tuvo lugar en la Comunidad, desde donde salieron 30.668 toneladas por un valor de 60’3 millones.

La Conselleria de Economía destaca la «generalización» de los productos de protección a raíz de la crisis sanitaria, y el INE el «notable efecto» de estos en la fabricación. Aunque la industria necesitó un comprensible engranaje para arrancar, logró dar respuesta a las necesidades del mercado.

En el Polígono de Las Atalayas, en Alicante, Suavinex fabrica al año 432.000 litros de spray hidroalcohólico al año. Es una de las que sumó fuerzas en la producción de un producto más demandado que nunca. «Suavinex puso su planta de fabricación al servicio de la creación de un producto de primera necesidad surgido a raíz de la pandemia», explican desde la empresa.

Aunque el producto estrella, aquel que vivió un vaivén entre lo no aconsejable y lo obligatorio, y que aún hoy se demanda a diario, pese a que con menos entusiasmo, son las mascarillas. Se produjeron un total de 38’7 millones de unidades por un valor de 20’5 millones de euros entre Alicante, Valencia y Castelló en 2020. De entre todas ellas, 3’4 millones fueron mascarillas con filtro FFP, por valor de 3’9 millones de euros.

En el ámbito nacional, las ventas de tapabocas fabricados supusieron 149 millones de euros por 293 millones de unidades. De estas, 265’4 millones fueron de protección facial y 27’6 millones con filtro. Es decir, el 13’2 % del total se produjo en la Comunitat, a donde fueron a parar el 13’7 % de los ingresos por la producción de estos artículos en España.

«El año pasado fue muy duro. Aprendimos una tecnología que no conocíamos porque nunca se habían fabricado mascarillas quirúrgicas en España», explica Manuel Fernández, presidente de Ferrotall, el grupo metalúrgico que supo intuir en la crisis una oportunidad de negocio, y creó la sociedad Pro Safe Plus para cubrir la demanda de cubrebocas.

Pantallas sin derechos de autor

«Al principio las máquinas eran muy malas. Ahora hemos metido muchas horas, de lunes a domingo, para poder llegar al punto en el que estamos y poder competir con cualquier país», señala el empresario. Fernández destaca «la gran calidad y el precio competitivo» de las mascarillas que fabrican, y asegura parecerle muy baja la cifra de 38’7 millones de unidades producidas en la autonomía, pues estima en cerca de 15 los millones producidos por su firma en 2020.

«Hicimos un proyecto colaborativo para diseñar un modelo de pantalla facial de utilidad», recuerda Héctor Torrente, director de Ibiae, la asociación de empresariales de Ibi y su comarca. Fueron 17 las empresas que participaron en el desarrollo del proyecto, con el objetivo de fabricar y hacer llegar pantallas de protección para los sanitarios , del que se publicó el resultado para que quien quisiera pudiera hacer uso de él.

Por eso no es posible contabilizar cuántas unidades saldrían de la iniciativa de los alcoyanos. Pero lo que ahora sí que conocemos es que las unidades vendidas en la Comunitat, producidas por distintos sectores reconvertidos, fueron 1’7 millones en 2020, con un valor de 2’1 millones de euros.

«Atendimos al mercado con un modelo de utilidad, y cuando hicimos 180.000 pantallas, que eran las necesarias para el personal sanitario, lo sacamos a exposición pública. Estas 180.000 se hicieron en dos semanas», señala Torrente.

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