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Hoteles sin británicos en Benidorm por la covid-19: ¿del completo al cerrado?

El turismo encara el fin de la temporada con temor y dudas por la falta de extranjeros para llenar las plazas que deja libres el mercado nacional - Las reservas para septiembre no superan el 20 %

Turistas toman un baño en la piscina de un hotel de Benidorm ubicado frente a la playa de Poniente, también llena de bañistas esta misma semana.

Paco Delgado llevaba desde antes de la crisis económica de 2008 sin colgar en la puerta del camping que regenta en el Rincón de Loix de Benidorm el cartel de «Completo». «Ya no nos acordábamos de cómo era decirle a un cliente que no teníamos plazas, pero, mira, este verano nos hemos cansado de repetirlo un día y otro también», explica todavía sin creérselo demasiado.

Lo mismo le ha ocurrido a muchos hoteles, hostales o apartamentos de la ciudad y de otros destinos de la Costa Blanca, a los que el turismo nacional ha acudido a pasar las vacaciones en masa, casi como cuando no había covid-19. Sin embargo, el vagón de esta particular montaña rusa en la que desde el inicio de la pandemia anda subida la industria vacacional ha tocado techo. Empieza el camino de bajada. Y la duda vuelve a atenazar de nuevo al sector: ¿Hasta dónde llegará la caída?

El grueso de las reservas cae a partir del 10 de septiembre, con el arranque del curso escolar. David Revenga

La falta de reservas a partir de la primera semana de septiembre y, sobre todo, la de mercado extranjero con el que llenar las plazas que los españoles van a dejar libres una vez que arranque la «vuelta al cole» mantienen a los empresarios del turismo en un sinvivir. Así lo reconocen la mayoría de fuentes consultadas, que afirman estar entre la incertidumbre y el temor por verse obligados a pasar en apenas unas semanas de colgar el cartel de «completo» a hacer lo propio, pero con el de «cerrado».

Muchos alojamientos de Benidorm han llenado todas sus plazas algunos días de agosto. David Revenga

El cierre masivo de hoteles por segundo invierno consecutivo, algo inaudito desde hace décadas en un destino como Benidorm, es algo de lo que alerta hasta la propia patronal del sector. «Si no empiezan pronto a llegar los extranjeros, es muy difícil mantener la planta hotelera abierta, porque el mercado nacional no genera en invierno suficiente demanda como para que todos podamos subsistir», afirma el presidente de los hoteleros de la Comunidad, Toni Mayor.

Hosbec todavía no dispone de datos sobre el alcance que podría tener este cese temporal de la actividad hotelera, pero no descarta que, si no mejora mucho la cosa, las cifras rojas ganen por goleada a las negras.

La secretaria general de la agrupación, Nuria Montes, explica que hasta dentro de un par de semanas todo va a estar bastante en el aire. De hecho, según los datos que maneja esta organización empresarial, es a partir del 10 de septiembre cuando es produce el punto de inflexión.

Es decir, cuando las reservas caen en picado. ¿En qué números se mueve el sector? Montes prefiere no hablar de datos, debido a la volatilidad de los mismos y a que si algo se ha impuesto más que nunca con el coronavirus son las reservas de última hora. Sin embargo, la secretaria de Hosbec sí reconoce que a partir de las primeras semanas del mes, «las ventas caen dramáticamente y son para estar tremendamente preocupados».

Quien sí aporta algún número sobre el estado de la situación es la gerente de la Fundación Visit Benidorm, Leire Bilbao. La responsable del ente mixto encargado de promocionar la ciudad turística, apunta que de cara a la segunda quincena de septiembre las reservas en estos momentos se sitúan «entre el 15 y el 20 %».

O, dicho de otra manera, los establecimientos únicamente tienen clientes para llenar una de cada cinco plazas ofertadas. De nuevo, la expresión se repite: «Así va a ser muy complicado que la mayoría de hoteles que ahora están funcionando —casi un centenar de los 140 hoteles que hay en Benidorm, con cerca de 30.000 camas— puedan seguir abiertos», afirma Bilbao.

Esperando el milagro

¿Hay algo que pueda evitar el cierre masivo de plazas? Sin duda, todas las fuentes consultadas coinciden en que la clave va a ser cómo evolucionan los mercados internacionales, principalmente el británico, una bolsa de clientes fundamental para el invierno en la Costa Blanca, sobre todo para estancias largas y medias que van más allá del fin de semana.

Tradicionalmente, los viajeros de Reino Unido han representado en los meses de temporada baja más del 65 % del total de clientes que se alojaban en los hoteles de Benidorm y casi el 90% de los turistas internacionales. Sin embargo, el cierre de fronteras impuesto para frenar el covid-19 paralizó por completo los vuelos y la touroperación, que este verano han empezado a despegar pero en cifras todavía muy alejadas de los cerca de tres millones de británicos que llegaban cada año a la provincia antes de que estallara la crisis sanitaria.

El pasado jueves, el gobierno de Boris Johnson comunicó que España seguía marcada en ámbar en el semáforo epidemiológico con el que el país permite o no volar a sus ciudadanos al exterior. Esto quiere decir que los turistas con la pauta completa de vacunación pueden volar sin necesidad de hacer cuarentena a la vuelta, pero tendrán que realizarse una PCR antes de regresar a su país y otro test a los dos días de estar en casa. 

«Mientras se sigan exigiendo estas pruebas, es muy complicado que la gente se anime a viajar», lamenta la secretaria general de Hosbec, una afirmación sobre la que el presidente de la patronal incide: «Es farragoso, es incómodo y es caro; no todo el mundo se puede permitir pagar unas 300 libras extra por los test que se exigen, ni tenerte que ir en mitad de tus vacaciones a una clínica para que te hagan la prueba antes de volver», sostiene Mayor.

A eso hay que sumar otro dato: la incidencia del coronavirus SARS-CoV 2 en Gran Bretaña vuelve a estar estos días disparada, con más de 630 casos por cada cien mil habitantes. Y, además, en aquel país tampoco se ha vacunado a los menores de 16 años, lo que hace a muchas familias temer por un posible contagio de sus hijos cuando en unos días se retomen las clases. Leire Bilbao indica que estos son otros dos factores que apuntan que la reactivación de este mercado está todavía «muy alejada» de los intereses de la provincia.

Dudas sobre el Imserso

Tampoco está claro que el mercado español por excelencia durante el invierno, el de los viajeros de la tercera edad, vaya a llegar pronto. Aunque el Gobierno central no ha parado de repetir que en octubre comenzarán a desembarcar los primeros turistas del Imserso, la única realidad es que el programa sigue sin adjudicatario para organizar los viajes a fecha de hoy.

A ello se suma también la falta de confianza que los pliegos ofrecen a los hoteleros de la provincia, que incluso llegaron a presentar un recurso ante el TACRC por los bajos precios a los que les condena y no descartan acabar llevando el asunto a los tribunales ordinarios de Justicia. «A muchas empresas les va a salir más a cuenta cerrar que vender sus camas a pérdidas», mantienen fuentes del sector.

Todos los consultados, no obstante, desean que en septiembre se repita la sorpresa de agosto y esta pesimista radiografía no se llegue a cumplir. «Aún estamos a tiempo de que la realidad le dé la vuelta a la tortilla», afirma Nuria Montes. Quién sabe.

Las pérdidas acumuladas alcanzan ya los 720 millones en 2021

Aunque agosto ha sido muy bueno en términos económicos para el sector vacacional de la Costa Blanca, sobre todo en la semana del 16 al 22, con ocupaciones medias por encima del 90 %, las empresas turísticas no van a conseguir que estos resultados les permitan enjugar ni una mínima parte de las pérdidas que la mayoría de ellas arrastran desde principios de año.

Así lo ha reconocido la patronal hotelera, que esta misma semana ha recordado que agosto «nos ha traído cuatro semanas buenas de producción normalizada frente a 18 meses de crisis».

Los datos de Hosbec así lo constatan. La organización cifra en 720 millones las pérdidas acumuladas en lo que va de año, debido a que la gran mayoría de la planta hotelera ha estado completamente cerrada hasta mayo por las restricciones a la movilidad. El Consell ya ha anunciado 12.500 bonos turísticos para incentivar la demanda interna, pero los hoteleros piden un programa más atractivo para ampliar las estancias.

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