De sobra es conocido que en España los pantanos son una infraestructura habitual, impulsada en las dos dictaduras del siglo XX. Por eso, en la Comunitat Valenciana los embalses proliferan en las zonas de interior y en seis ocasiones primó la infraestructura sobre el pueblo: Campos de Arenoso, Loriguilla, Tous o Domeño, todos ellos sucumbieron al agua y desaparecieron.

Del traslado de la población se ocupaba el Instituto Nacional de Colonizaciones, que buscaba emplazamientos para ubicar estos pueblos. Así, tanto Domeño como Loriguilla dejaron atrás La Serranía para instalarse en el Camp de Túria, mientras que Benagéber se dividió en tres municipios distintos: Benagéber, San Antonio de Benagéber y San Isidro de Benagéber.

Levante-EMV ha repasado las fotografías del antes y el después de estos pueblos sentenciados a cambiar su ubicación y raíces por una infraestructura para el bien común. Estos son los pueblos que desaparecieron por la construcción de los pantanos:

Campos de Arenoso . Fue soterrado bajo el embalse de Arenoso a mediados de los años 70. De él solo quedó visible el puente colgante, que cayó definitivamente hace algunos años pero que se convirtió en una insignia a la resistencia de este municipio cuyos vecinos y vecinas fueran trasladados a lo alto de un promontorio junto al embalse.

De hecho, el propio término municipal de “Campos de Arenoso” desapareció y se repartió entre el nuevo Puebla de Arenoso y Montanejos, el municipio colindante.

Tous. El agua siempre ha marcado el devenir de Tous. Durante el siglo XIX, varias inundaciones asolaron el municipio debido a su cercanía al río Xúquer, por lo que a mediados del siglo XX se decidió aprovechar todo ese caudal y construir un pantano a costa de trasladar el municipio de Tous a 13 kilómetros de allí. El antiguo asentamiento quedó hundido en el pantano del que todavía se conserva el campanario y se deja ver cuando la cota de agua es baja. Sin embargo, la fachada de la iglesia se desmontó y se llevó al nuevo pueblo. Con la pantanada de 1982 se construyeron dos urbanizaciones cercanas para reubicar a los habitantes de Tous, Favarda y Beneixida.

Domeño. La construcción del embalse de Loriguilla inundó lo que hoy se conoce “Domeño viejo” en los años 80. El pueblo dejó su ubicación original en La Serranía y se trasladó al Camp de Túria, junto a Llíria y Casinos. En las tareas de destrucción del viejo pueblo salieron calaveras de dentro de la iglesia y a día de hoy todavía es visitable el antiguo cementerio, que permanece en lo alto del antiguo pueblo con las tumbas profanadas.

Loriguilla. Como Domeño, el embalse que llevaría su nombre obligó a trasladar este pueblo de La Serranía al Camp de Túria. Pasó de ser un municipio montañoso a uno en la plana de València con un polígono industrial desarrollado a tan solo 18 kilómetros de la localidad. Aún hoy se pueden ver los restos del antiguo pueblo que según esté el caudal de embalse aparece o desaparece. La zona más alta es fácil de ver, mientras que la más baja sucumbió al agua del Túria y al barro.

Benagéber. En 1932 se firmó el acta de principio de obras de pantano e impulsó la desaparición de este pueblo, que se trasladó a cinco kilómetros de su localización original. Pasó de estar en el valle del pantano a coronar el Alto Túria. La construcción de esta obra a duplicó la población del municipio, pero cuando hubo que abandonar las tierras no todo el mundo eligió el nuevo enclave. Algunos se quedaron en el poblado del pantano que se creó para su construcción, y otros se marcharon a San Antonio de Benagéber, un municipio de nueva construcción en Paterna. Lo mismo ocurrió en San Isidro de Benagéber, en Moncada.

Guadassèquies. Su trama urbana fue ligeramente modificada por el embalse de Bellús, construido en 1995 en el cauce del río Albaida. No cambió de ubicación, sino que “subió” unos metros hacia la ladera de la montaña. Así, su parte vieja quedó inundada y se destruyeron viviendas para que el agua del pantano las tomara, excepto la iglesia, que sigue en pie y en activo.