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Derechos laborales

"Con las subcontratas estamos igual o peor que antes de la ley rider"

Repartidores denuncian que algunas empresas del sector han cambiado las flotas por subcontratas para no contratarles como obliga la legislación - Adrián Todolí, catedrático de derecho del trabajo, advierte de que esto podría constituir una cesión ilegal de trabajadores

Un rider de Uber Eats recoge un pedido por la zona de Cánovas, en la ciudad de València.

"A esa empresa llegabas con tu bicicleta vieja de 50 euros, te daban la mochila y a repartir. Ni tenías moto propia, ni kilometraje, ni seguro, ni uniforme, ni nada. Solo le daban móvil a algunos, el resto iba con el suyo propio y trabajabas directamente en la aplicación de Uber Eats". Es el testimonio de un repartidor de una de las subcontratas que han proliferado en el reparto de comida, y que se están utilizando empresas del sector para sortear la ‘ley rider’, que obliga a las marcas a contratar a sus empleados y dejar de considerarlos autónomos. 

"Las condiciones de las subcontratas son completamente abusivas", cuenta Pepe Forés, rider de Glovo. Daniel, un repartidor que ha pasado por varias de estas subcontratas pero prefiere mantener el anonimato, cuenta que "dependes totalmente de Uber para trabajar, no de ellos. Uber te dice donde ir en cada pedido, te manipulan la cuenta y te mandan las rutas", explica.

Adrián Todolí,  catedrático de Derecho del Trabajo de la Universitat de València (UV) explica que muchas de estas subcontratas surgieron pocos meses antes de la entrada en vigor de la ley rider. "Son empresas que vieron una oportunidad cuando las marcas dijeron públicamente que no iban a contratar a los repartidores, así que la fórmula de la subcontratación es una manera de que Uber pueda seguir ejerciendo su negocio sin contratar", cuenta. Aunque matiza que, "esto no es tan novedoso, porque en su flota de coches, al igual que Cabify, ya lo hacen desde hace tiempo".

Así, nombres como Delivers, Delorean, o Stuart se están empezando a ver por las calles de las ciudades valencianas. La realidad es que estos repartidores trabajan para llevar los pedidos de empresas como Uber, que es quien más usa estas subcontratas, según aseguran los propios riders.

"Dependes totalmente de Uber para trabajar, no de la subcontrata. Uber te dice donde ir en cada pedido, te manipulan la cuenta y te mandan las rutas", explica un rider

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Cesión ilegal de trabajadores

Pero ¿Es legal este modelo tras la ley rider? Todolí explica que "si esos trabajadores están contratados estarían cumpliendo la ley, pero la subcontratación debe entrar dentro de unos límites". Por ejemplo, continúa, "quien tiene que dirigir el trabajo, los pedidos y controlar las rutas debe ser la subcontrata, no la empresa principal. Lo mismo con los clientes, que tienen que ser de ellos, no de Uber. Si esto no está sucediendo sí que puede dar pie a una cesión ilegal de trabajadores", explica. De hecho, como recuerda Todolí, la Inspección de Trabajo ya ha abierto actas a empresas como Amazon en otras partes de España por este motivo.

Daniel denuncia que "pocas empresas te ponen el material. A mi me dieron chaqueta, casco, guantes, chubasquero, y algo de kilometraje de mi moto. Nada más. El resto: el mantenimiento de la moto, la moto, los impuestos, las matriculaciones, el móvil, la ropa de trabajo, todo eso lo pone uno mismo", dice Daniel. Todolí asegura que, de ser así, estas empresas estarían incumpliendo la legislación laboral. "Si cuando te vas no devuelves el material encima te lo cobran", denuncia el rider.

"Nos pagan unos 1.100 euros al mes, pero claro, ten en cuenta los gastos. Si alquilo una moto son 280 euros como mínimo, eso si no quiero invertir 3.000 euros en comprar una y 500 en impuestos de matriculación. El móvil, la gasolina son 200 euros al mes mínimo, y yo hago unos 100 km diarios repartiendo por València. Eso significa que la moto la tienes que cambiar casi cada año. Al final te pones a sumar y el sueldo se te queda en muchísimo menos", lamenta Daniel.

Pese a que los trabajadores ponen sus medios, la empresa no tiene ningún seguro para ellos. "Recientemente un compañero tuvo un accidente al saltarse un semáforo porque nos hacen ir muy rápido con los pedidos y lo acabaron despidiendo", lamenta. Tanto Daniel como varios compañeros han interpuesto denuncias contra Uber (por ser la empresa que usa la subcontrata) por lo sucedido.

Acoso de los clientes

Durante su trabajo para la subcontrata, Daniel explica que recibía llamadas de muchos clientes a los que tenía que entregar el pedido de Uber. "La aplicación no nos protege nada, da nuestro número, tienen la foto con nuestra cara y el nombre completo. Muchas personas me llamaban para decirme 'por qué no te mueves' mientras esperaba a que saliera el pedido del restaurante. Después me recibían de cualquier manera, no tenemos protección. Y luego encima te califican por la aplicación, y si te ponen mala nota te acaban echando a la calle", explica.

Por otra parte, el trabajo siempre se alarga a nueve horas. Según cuenta "si entregas un pedido y faltan dos minutos para que se acabe la jornada siempre acaba entrando otro y si puede ser lejos. Pero a partir de la hora ya no te cuentan el kilometraje. Haces horas de más todos los días", denuncia.

Las subcontratas producen además que los riders estén mucho más desprotegidos y con menos herramientas para reclamar sus derechos. "Para Uber es genial porque se lava las manos de cualquier cosa que pueda ocurrir, se aísla a la empresa de cualquier problema laboral. Incluso si los trabajadores quieren hacer una huelga Uber puede hacer algo tan sencillo como cambiar de subcontrata y ya está", señala Todolí. "Tendrá que ser la Inspección de Trabajo la que empiece a poner cartas en el asunto o los sindicatos para regularizar estas situaciones", reclama.

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