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Los 400 radares fijos de Londres frente a los 800 en toda España

El número de accidentes sube en las ciudades, donde faltan más «políticas de control»

El análisis detallado de la mortalidad en accidente de tráfico permite concluir que tres de cada cuatro muertes se produjeron en vías interurbanas, si bien la proporción de víctimas en vías urbanas no ha dejado de aumentar desde 2008. El crecimiento acumulado de los accidentes en vías urbanas entre 2008 y 2019 es del 35,3 %. «En España faltan políticas de más control de velocidad en las ciudades. Pongo un ejemplo: En Londres hay 400 radares fijos, mientras que en toda España hay 800», explica Luis Montoro.

Por sexo, tres de cada cuatro fallecidos en accidente son hombres (76 % del total). Por lo tanto, la tasa de mortalidad masculina es significativamente más elevada que la femenina, algo que ocurre para todo el periodo analizado y para todas las comunidades autónomas. «Las diferencias por sexo en lo que atañe a la mortalidad por accidente de tráfico apenas han variado a lo largo del periodo, pese a que el número de mujeres con permiso de conducción ha pasado de un 38 % a un 42 % del total entre 2008 y 2019. Una posible explicación a este hecho quizás sea una actitud de mayor precaución y menor proclividad a conductas de riesgo en la conducción por parte de las mujeres».

Por edad, son las cohortes de edad más avanzadas las que tienen mayor mortalidad. Excepto para el grupo de mayores de 85 años, para el resto de franjas de edad las tasas de mortalidad se han reducido y especialmente lo han hecho para ambos sexos en más jóvenes.

Los investigadores calculan que en España se han perdido 875.000 años de vida potenciales como consecuencia de los accidentes de tráfico con resultado de muerte (1,6 años por cada 1.000 habitantes). La mitad de esta cifra se concentra en los residentes de cuatro comunidades autónomas: Andalucía, Cataluña, Comunitad Valenciana y Galicia, y mayoritariamente en varones.

Durante el periodo analizado, cabe destacar que se ha producido una disminución en los años potenciales de vida perdidos que casi alcanza el 50%, convergiendo entre sí las diferentes comunidades autónomas.

Además de la pérdida de vidas humanas y del dolor y el impacto psicológico y emocional que estos fallecimientos han provocado en las familias y allegados, el análisis ha intentado cuantificar los costes sociales de la siniestralidad vial en el periodo analizado (2008-2019) obteniendo una cifra agregada de 66.483 millones de euros, lo que representa el 0,5% del PIB.

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