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Crisis del coronavirus

La gran incógnita de la mascarilla en el trabajo

Los servicios de riesgos laborales tienen que decidir si los empleados deben de llevarla o no | Grandes superficies y supermercados esperan a conocer el detalle de la nueva normativa para decidir sobre su política comercial

Empleado de un supermercado con mascarilla.

Después de dos años de pandemia de coronavirus, las mascarillas van a empezar a ser historia a partir de mañana miércoles aunque el proceso va a ser algo más complicado de lo que pueda parecer en principio. Lo que está claro hasta ahora es que dejará de ser obligatorio su uso en interiores salvo en contadas excepciones: hospitales, centros de salud y farmacias; centros residenciales y transportes públicos de todo tipo y en el resto, se deja a la responsabilidad de cada uno si usarla o no (si hay aglomeraciones o personas vulnerables, por ejemplo).

Estas son las certezas hasta ahora, pero faltará por ver cómo despeja la norma una de las grandes incógnitas que hay en estos momentos: qué pasará en los centros de trabajo.

Si la norma que salga hoy aprobada del Consejo de Ministros sigue la tónica del borrador que presentaron en su día los expertos de la Ponencia de Alertas, en el ámbito laboral la casuística va a ser tan amplia como puestos de trabajo existan ya que tienen que ser los servicios de prevención de riesgos laborales de cada empresa los que decidan si se obliga o no a sus trabajadores a llevarla. Y ahí no se podrá invocar el derecho individual, si se considera que hay riesgo.

Las empresas deberán valorar el espacio, la distancia entre trabajadores, la interacción que hay o la ventilación (natural o forzada) de los espacios de trabajo para tomar una decisión.

Esperando a la norma que se aprueba hoy

Los empresarios están esperando a conocer el detalle de la norma para tomar decisiones, especialmente en sectores como el de la hostelería, los supermercados y grandes superficies en los que se trabaja con alimentos y además hay atención al público.

"Cada empresa va a aplicar su propio protocolo porque cada una tiene su propio modelo de negocio. Por ejemplo en alguna gran superficie puede que opten por pedir mascarilla solo a los trabajadores que se ocupen de alimentos y al resto no. Con todo, solo sabemos que en cada empresa lo están analizando", explicaba Joaquín Cerveró, portavoz de Anged (Asociación Nacional de Grandes Empresas de Distribución) que engloba a las grandes superficies.

Como tal, desde la asociación "no podemos hacer una recomendación global para todos los asociados", añadía Cerveró, la misma conclusión a la que llegaban desde la patronal de los supermercados, Asedas.

Desde grandes superficies como El Corte Inglés, su director regional de Comunicación Pau Pérez Rico aseguraba que la empresa iba a esperar primero a conocer el detalle de la norma que se apruebe hoy para hacer pública su decisión. Más fácil lo tendrán en el pequeño comercio donde las plantillas son cortas "nos conocemos y se puede dialogar. Si no hay personas vulnerables ni mayores riesgos, todo se podrá hablar siempre aplicando el sentido común y la responsabilidad", resumía Rafael Torres, presidente de Confecomerç CV y de la Confederación Española de Comercio (CEC). Desde el organismo tampoco pueden emitir recomendaciones genéricas "más allá de la de observar lo que diga la ley", pero entendían que van a ser unas primeras semanas de transición que pueden ser "delicadas".

¿Se puede obligar a los clientes?

En principio, desde el Ministerio de Sanidad se apostaba por eximir a los clientes de todo tipo de comercios y de locales de ocio o restaurantes del uso obligatorio de la mascarilla pero "siempre se puede poner una recomendación si se ve necesario, aunque solo eso, una recomendación porque no se podría exigir amparándose en el derecho de admisión", aseguraba Rafael Torres que defendía que en este caso, el pequeño comercio solo podría recurrir a pedírselo a los clientes "si hay alguna persona vulnerable en el comercio, por ejemplo y el sitio es pequeño, pero solo eso, pedirlo amablemente".

Desde la Unión de Consumidores de la C. Valenciana, su secretario general Vicente Inglada no lo tenía tan claro. "Desde la Unión, como todos, estamos a la espera de la norma y su aplicación y desarrollo porque no sabemos si hay posibilidad de que las empresas se puedan amparar en el derecho de admisión para exigirla a la entrada, como ahora se hace en hoteles de cinco estrellas con respecto a la vestimenta", aseguraba Inglada preguntado al respecto. Con todo, el secretario de la Unión recordaba que para que un local pueda aplicar el derecho de admisión (por código de vestimenta, por ejemplo) primero debe de pedir una autorización específica para ello "a la Administración, no sirve con colgar un cartel y habría que ver si con el uso de las mascarillas se aprobaría".

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