Lina tiene dos niños de 12 y 13 años. Vive en València en un piso de alquiler por el que paga 540 euros. Si tiene un buen mes, ingresa 1.100 euros. En el peor de los casos no ingresa ni 600 euros. Trabaja en una discoteca, a días, así que carece de ingresos fijos. Lo que nunca falla son las facturas, alquiler aparte. Luz, agua, transporte... De su vida vulnerable, de esa pobreza en la que vive, lo que más le pesa es no poder alimentar de forma adecuada a sus hijos. Una alimentación sana cuesta. Ella lo sabe bien.

"Si quiero hacerle a mis hijos una sopa de verduras con carne hay que elegir: o verdura o carne. Ayer comieron pollo y mañana tendremos que repetir", explica. Tienen beca de comedor, pero subvencionada al 40% así que debe abonar parte de los 5,75 euros diarios que cuesta el menú. Y son dos hijos así la que solución pasa por que vayan al comedor. escolar un día sí, y otro, no. No utilizan calefacción en casa. No hay estufa. Si tienen frío se ponen el abrigo. El año pasado llevó a su hijo al oculista. Necesita gafas pero no se las ha podido comprar. El dentista es un lujo. En la Seguridad Social no te cubre lo que el crío necesita. De extraescolares, ni hablamos. El ocio es impensable.

Lina asegura que hay que repetir pollo varias veces a la semana. Save The Children/Pablo Martí

La de Lina es una de las 350.000 familias valencianas que está en riesgo de pobreza o exclusión social. La otra cifra relevante es la de pobreza severa. Así viven 150.000 familias valencianas. Save The Children desvela en un informe que 7 de cada 10 familias vulnerables que atiende la entidad de sobrevive con unos ingresos medios mensuales inferiores a 1.000 euros. Eso supone que, como en el caso de los hijos de Lina "no pueden apenas comer verduras, carne o pescado porque sus familias no se lo pueden permitir.Hacen las tareas del colegio con el abrigo puesto porque sus familias no pueden calentar la casa por el precio de la energía. Viven en hogares de bajos recursos económicos que no reciben el apoyo suficiente de las diferentes administraciones para proteger a la infancia, que debería ser la primera en recibir atención".

Save the Children ha encuestado a las familias de más de 600 niños, niñas y adolescentes de casi 300 familias que acuden a sus programas y que pertenecen a la población más vulnerable social y económicamente de la Comunitat Valenciana. El estudio aporta 43 medidas clave para reducir la pobreza infantil en la autonomía, así como 47 medidas a nivel Estatal, empleando eficazmente los fondos europeos que ya está recibiendo España para cumplir con la Garantía Infantil Europea. Este mecanismo fue adoptado en la UE en 2021, con el objetivo de asegurar que los niños, niñas y adolescentes en riesgo de pobreza accedan a servicios básicos para su bienestar de forma gratuita o muy asequible. La Garantía Infantil recoge los estándares mínimos obligatorios y aunque hay avances recientes, España está lejos de cumplirla. Otros países lo están consiguiendo, pero nuestro país va a la cola, sólo por detrás de Rumanía, lo que es una anomalía en la cuarta potencia económica europea.

Para que esta situación cambie, la ONG lanza también hoy una campaña en toda España bajo el título de “Números que tocan”, con la colaboración del colegio público San Ildefonso. "Aunque cueste creerlo, en la Comunitat Valenciana cerca de 340.000 niños y niñas están en riesgo de pobreza o exclusión social, mientras que en el conjunto de España más de 2,3 millones de menores se encuentran en esa situación. Por eso hemos optado por cantar los números que tocan ya a demasiados niños y niñas; los números que nos deberían tocar a todas y todos, porque este es un problema de toda la sociedad ", relata Rodrigo Hernández, director de Save the Children en la Comunitat Valenciana.

Con esta campaña, la organización espera despertar conciencias y movilizar a la sociedad para que exija soluciones ante uno de los problemas más graves que vive el país, que debe tratarse como una prioridad política en un momento de grandes oportunidades legislativas.

Perfil de las familias analizadas: bajos ingresos y pocas ayudas

Casi 6 de cada 10 niños y niñas de la Comunitat Valenciana vive en hogares donde ningún progenitor trabaja a tiempo completo, y sólo el 2,8 % reside en hogares en los que tanto el padre como la madre trabajan a tiempo completo. En lo que respecta a los ingresos, casi 7 de cada 10 familias vulnerables que atiende la entidad de sobrevive con unos ingresos medios mensuales inferiores a 1.000€

Además, a pesar de que prácticamente la mitad de las familias encuestadas (49%) han solicitado el Ingreso Mínimo Vital (IMV) o la Renta Valenciana de Inclusión (RVI), sólo 1 de cada 4 percibe alguna de estas dos ayudas.

“Aunque la RVI y el IMV son una buena herramienta para luchar contra la pobreza infantil, estamos viendo como no llegan a todos los hogares que lo necesitan. Por ello, desde Save the Children consideramos necesario ampliar la cobertura y mejorar la gestión de la RVI, priorizando a las familias con menores de edad a cargo y monoparentales. Es esencial reconfigurarla para dar cobertura a todas las familias con hijos a cargo en situación de pobreza que quedan fuera del IMV”, afirma Hernández.

Una educación lastrada por la pobreza

La educación infantil en la Comunitat Valenciana está lejos de generalizarse: 1 de cada 3 niños y niñas de las familias vulnerables que participan en Save the Children no va a la escuela infantil de 0 a 3 años, y eso marca ya su vida, porque reciben menos estímulos para su desarrollo.

Durante la educación obligatoria, sólo el 36% de estudiantes de las familias analizadas puede permitirse actividades extraescolares, que enriquecerían su aprendizaje. E incluso después de la pandemia, con meses de clases en remoto, el 59% no dispone todavía de ordenador ni de conexión a internet adecuada.

Las propuestas de la organización pasan por seguir incrementando las plazas para garantizar un acceso universal progresivo a educación infantil de 0 a 3 años de calidad, priorizando a los niños y niñas en situación de pobreza o exclusión social.

Bajos ingresos, mala salud

Aunque una buena alimentación es básica para crecer saludablemente, el 60,4% de los niños y niñas del estudio en la Comunitat Valenciana no toma la fruta y verdura necesaria y 1 de cada 3 no alcanza el consumo recomendado de proteínas. Además, el 38% tiene obesidad o sobrepeso.

En cuanto a la salud bucodental y mental, el 36% de familias no ha podido ir al dentista por no poder pagarlo, y sólo el 24% ha accedido a profesionales especializados de salud mental.

Para que todos los niños y niñas vulnerables tengan garantizada la salud bucodental en la Comunitat Valenciana, Save the Children propone modificar la ley valenciana de Salud para impulsar la implantación progresiva de la cartera pública de los servicios de atención bucodental. En lo que respecta a la salud mental, la organización apuesta por continuar reforzando el sistema de atención prima­ria y salud mental infanto-juvenil, en línea con los avances anunciados en el marco de la definición del Plan Valenciano de Acción para la salud mental, desde una lógica integrada que incida tanto en el ámbito preventivo como reparador y apueste por la formación y el incremento de los profesionales sanitarios.

Viviendas precarias y sin calentar

De media, las familias atendidas por la organización en la Comunitat Valenciana dedican casi la mitad de su renta (46%) a pagar la vivienda que ocupan. En el caso de las madres monomarentales, especialmente vulnerables, dedican de media el 57% a este gasto. Además, las condiciones de sus casas perjudican la salud: 1 de cada 4 niños y niñas habitan viviendas sin apenas luz, con humedades o ruido constante. El 42% vive en hogares en los que no se puede casi nunca encender la calefacción en invierno o el aire acondicionado en verano porque la factura de la energía es inasumible.

Ante esta situación, Save the Children propone Ampliar el parque de vivienda pública de alquiler social como forma de hacer frente a las crisis habitacionales derivadas de desahucios, impagos u otras situaciones de vulnerabilidad económica y exclusión social. La presencia de niños y niñas debe ser, en

todo caso, un elemento prioritario para la atención de tales emergencias. Además, proponemos unificar al bono social de manera que incluya electricidad y gas, y prohibir los cortes de suministro a todas las familias que viven en situación precaria.

“Aunque las cifras de pobreza infantil estaban mejorando en el año previo a la pandemia, la crisis derivada de la misma ha vuelto a poner el foco en los niños y niñas sin recursos, que son los que peor lo pasan. Si queremos defender a la infancia más vulnerable y que ningún niño o niña se quede atrás, es fundamental que se adopten medidas como las que proponemos. El futuro de todo un país está en juego", concluye Hernández.