Canturrea mientras las cámaras y micrófonos se preparan. «Marengo» (el grupo del que formó parte), bromea. Es su primera entrevista con Prensa Ibérica desde que asumió la presidencia de la Generalitat. Han pasado dos meses, aunque parece que el reloj ha ido más rápido.

Se han cumplido dos meses desde la toma de posesión. ¿Ser presidente es como lo había imaginado?

La verdad es que no lo he pensado. Te imbuye tanto la responsabilidad de lo que tienes por delante... Hay que trabajar al principio mucho hacia dentro para armar la base de un equipo sin dejar de mirar hacia fuera. No he pensado en el hecho personal.

¿Qué nota se pondría y cuál a su gobierno?

No me corresponde a mí. La nota es la de mucho esfuerzo. No me gusta esto de ponerme notas. Cuando estudiaba me las ponían los profesores.

¿Si mira hacia adelante, qué proyecto le gustaría que quedara en el recuerdo al acabar la legislatura, que la marcara?

Si conseguimos la perfecta combinación entre una comunidad que abre las puertas, que es competitiva, que sabe atraer inversiones y da la bienvenida a aquellos que vienen a traer riqueza y que eso nos ayuda a rebajar las listas de espera, a luchar contra los niveles de pobreza, si todo eso ocurre, volvemos y os digo la nota.

¿Va a cambiar la estrategia del Gobierno anterior para conseguir la reforma del modelo de financiación?

La estrategia de callarse ante sus jefes de Madrid o ser tibio, eso sí. A nosotros nos va a dar igual quien gobierne en Madrid. Me dijeron sindicatos y patronal que la reunión con la Taula pel Finançament Just es la primera en que directamente un presidente de la Generalitat se va a reunir con ellos. Más allá de lo simbólico, queremos reforzar un compromiso, y es que ya nos toca. Hay demasiado tiempo perdido.

La orden de elaboración de los presupuestos de 2024 habla del objetivo de «corregir desequilibrios» de déficit y deuda. ¿Cómo va a ser el presupuesto? ¿Va a ser restrictivo?

Claro que tenemos que luchar contra el déficit y contra mentir en los presupuestos, porque si queremos plantear un modelo de financiación justo tenemos que hacerlo diciendo la verdad y demostrando que somos capaces de ser competitivos y de poner las cosas en su sitio, si no de golpe, poco a poco, en un proceso de rigor que sea compatible con la bajada de la presión fiscal y con la priorización de los proyectos más importantes. En el primer Consell ya iniciamos los trámites para suprimir de urgencia el impuesto de Sucesiones y Donaciones. Esto es la punta del iceberg de toda una estrategia que vamos a ir administrando según convenga y nos permitan los números. Es difícil hacer números ahora porque el señor Sánchez ha decidido no decirnos cuáles son las liquidaciones a cuenta.

¿Van a incluir partidas reivindicativas?

Hay que diferenciar entre la reivindicación y lo ficticio. Tenemos que reivindicar que tenemos un problema de más de 900 millones de euros con los desplazados sanitarios. En los presupuestos habrá una partida reivindicativa porque tiene que ser así, con posibilidades ciertas de cobro. Lo que no va a haber es aquello sobre lo que no tengamos posibilidades ciertas de cobro en todo el año que viene.

¿Se va a eliminar el impuesto de patrimonio, porque la consellera de Hacienda dijo hace poco que no lo veía viable?

Vamos a iniciar todo el proceso de reforma fiscal [esta semana se han anunciado más bajadas que afectan a gastos de salud, vivienda y deporte]. Estamos convencidos de que nos va a ayudar a recaudar más y sobre todo mejor, por la incentivación de la actividad que va a generar. El grado progresivo de implantación a lo largo de la legislatura nos lo va a ir marcando las cifras que tengamos y las posibilidades reales que tengamos cada año.

Sobre las lenguas cooficiales, su número dos en el PPCV decía hace unos días que el uso de estas en el Congreso le parecía un disparate. ¿Qué opina?

Resulta pintoresco que nos tengamos que entender entre españoles con pinganillo. Pero en cualquier caso me parece un debate menor, una cortina de humo para otras cosas que están ocurriendo. Dicho lo cual, si se habla de lenguas cooficiales hay que citar el valenciano. Que venga un expresident de la Generalitat a decir que aquí se habla el valenciano/catalán me parece una broma. Oigan, que tenemos un Estatuto. No me parece de recibo, como me parece que lo que subyace en todo esto son pagos a cuenta al separatismo.

Entrevista a Carlos Mazón | Se compromete a reivindicar el valenciano como lengua cooficial

Entrevista a Carlos Mazón | Se compromete a reivindicar el valenciano como lengua cooficial

¿Cómo cree que hay que abordar la cuestión de los nombres de valenciano y catalán?

Es que se llama valenciano, es que lo dice el Estatuto. A mí no se me ocurriría decirle a un catalán algo contrario a su estatuto. ¿Por qué se respetan todos menos el valenciano? Debates filológicos aparte, si usted va a ir a Europa a promocionar las lenguas cooficiales, tiene que poner otra coma más y que ponga valenciano, porque si no está usted incumpliendo ese Estado autonómico en el que dice que quiere avanzar.

La Acadèmia Valenciana de la Llengua (AVL) ha dicho que es una lengua compartida que en un territorio se llama valenciano y en otro, catalán. ¿No están confundiendo entonces a la ciudadanía con este debate?

Mi sensación es que todo este juego de confusión empezó con el Botànic: el primer gobierno de toda la historia de la Generalitat que ha ninguneado a la AVL poniendo en marcha criterios lingüísticos sin ni siquiera consultarla. Cuando hablo de revalencianizar hablo de recoger los términos que a Compromís y al PSOE no les ha dado la gana. Al final, lo que se está consiguiendo es que la gente se sienta alejada porque parece que es solo el valenciano de Compromís guiñando el ojo demasiado al catalán sin dar otras opciones que se hablan en la calle y que están recogidas en el propio diccionario.

¿Sin salirse entonces del marco de la Acadèmia?

Claro. En todo momento he ratificado mi respeto a la Acadèmia. Lo que le he propuesto es que hagamos gestos conjuntos. Quien quiere contar con ella soy yo. Vamos a recoger muchos términos que el Botànic suprimió en un proceso catalanizante que desde mi punto de vista va más allá de lo lingüístico y entra peligrosamente en el terreno de lo político, porque algunos cuando hablan de unidad de la lengua quieren decir unidad política.

¿Para usted hay una amenaza real de Països Catalans?

Lo que no la hay es con nosotros en la Generalitat. Ya no va a haber consellers que se manifiestan el 9 d’Octubre diciendo que somos Països Catalans. Y no va a haber un Consell que a dedo dé dinero a entidades que abiertamente están diciendo que somos Països Catalans. La amenaza, júzguenla ustedes. Yo no voy a permitir que se juegue con nuestro Estatuto y nuestras señas de identidad. A mí me han llegado a acusar de ser poco valenciano por hablar poco el valenciano. Cuando entramos en debates de este tipo y señalamos con el dedo, me parece muy grave. Yo soy president y ‘no parle prou valencià perquè no el parle prou’, a veces me da miedo equivocarme y le tengo mucho respeto, ‘però faig el meu esforç. Això vol dir que jo soc menys valencià que els altres? ¿Por qué el expresident me acusa de ser poco valenciano porque hablo poco el valenciano? ¿Es que es un señor de Almoradí no es igual de valenciano y tiene el mismo derecho que uno de Alzira?

¿En estos meses se ha arrepentido en algún momento de firmar el acuerdo con Vox?

No. En absoluto. Bajo ningún concepto. Lo primero que tiene que hacer un responsable político es tratar de interpretar lo que la gente ha dicho y la gente habló bastante claro, con unos resultados más abultados que ninguna de las encuestas podía prever, incluida la mía. Lo que tenemos es la obligación de poner en marcha el cambio que ha votado la gente y lo estamos haciendo todos los días, trabajando mucho, con mucho diálogo en el Consell y transmitiendo una idea importante: que aquí hay un gobierno y aquí no hay un president que parece que solo es el presidente de las consellerías dirigidas por su partido. No me arrepiento de nada.

Entrevista a Carlos Mazón | "No me arrepiento del pacto con Vox.Tenemos la obligación de poner en marcha el cambio que la gente votó"

Entrevista a Carlos Mazón | "No me arrepiento del pacto con Vox.Tenemos la obligación de poner en marcha el cambio que la gente votó"

¿Si echa la vista atrás y analiza estos dos meses, llega a la conclusión de que las polémicas más importantes, todo lo relacionado con la violencia machista o el valenciano, tienen el sello de los socios de Vox?

Yo es que he visto ganas de hacer polémica más que polémica real. Se nos ha llegado a acusar de cambiar el término violencia machista por intrafamiliar. Aquí no se ha cambiado nada por nada. En el programa del Partido Popular viene muy clara la lucha contra la violencia de género. A Vox le pareció interesante que hubiera una referencia expresa a la violencia intrafamiliar, pero en ningún momento se dice se cambia la intrafamiliar por otro concepto. De la misma manera que nosotros hicimos especial hincapié en el trasvase Tajo-Segura. Quiero agradecer el gesto que tuvo Carlos Flores, hizo más fácil que pudiéramos pactar. Que un hombre que fue condenado por violencia intrafamiliar pidiera que se explicitara este concepto para demostrar que hay una lucha también contra ello, a mí me pareció que no iba contra nada.

¿Lo pidió él entonces?

Fue uno de los que lo propuso y yo estuve de acuerdo.

¿En cualquier caso, hasta dónde llega el compromiso de su Gobierno contra la violencia machista?

Pues miren, llega hasta la realidad. Lo que no vamos a hacer es suprimir juzgados de violencia de género, como el Botànic, ni callarnos cuando como consecuencia de la ley del ‘solo sí es sí’ acaban de rebajar las penas a los miembros de la Manada. Y si vemos que alguien del Gobierno está implicado en un asunto de abusos, saldrá inmediatamente. Yo no acabaré como Ximo Puig la legislatura con 13 imputados por supuestamente tapar los abusos en la conselleria de Mónica Oltra. Hemos puesto en la vicepresidencia segunda de la Generalitat a quien hemos puesto y con el nombre de Igualdad, también lanzando un mensaje de hasta dónde queremos llegar. Esta doble moral habrá que ponerla en algún momento en su sitio. A este juego de la pancarta, como si las pancartas fueran más importantes que las víctimas, no voy a jugar. La Mesa de las Corts, por mayoría de PP y Vox, buscando la unidad asumió un cambio de lema en la pancarta que era la misma que estaba usando la delegación del Gobierno.

¿Se dará marcha atrás en la reversión del Hospital de Torrevieja? ¿Qué va a pasar con los que aún gestiona Ribera Salud en Dénia y Elx? ¿Y con Manises?

Se dará marcha adelante en la eficacia. El Hospital de Torrevieja cambió a gestión directa y lo que tenemos es que hacerlo eficaz. Cuando se cambian las cosas, hay que estudiarlas bien. Haciéndolo de manera arrebatada y buscando un titular, una colonoscopia pasó de tardar 73 días a 350. No revertiremos Torrevieja, lo que lo haremos es funcionar. Y eso, en paralelo, va con la auditoría, departamento por departamento, que el conseller de Sanidad está haciendo para analizar qué es lo mejor. El debate no es gestión directa o indirecta, privatizar o no. El marco es eficacia sí o no. Resulta llamativo que los que dicen que defienden la sanidad pública son los que más han privatizado pruebas diagnósticas.

Entrevista a Carlos Mazón | "El debate en la Sanidad pública no es gestión directa o indirecta, privatizar o no. El marco es eficacia sí o no"

Entrevista a Carlos Mazón | "El debate en la Sanidad pública no es gestión directa o indirecta, privatizar o no. El marco es eficacia sí o no"

¿Esa auditoría se realizará de manera conjunta o departamento a departamento?

Departamento a departamento, porque, de lo contrario, estaríamos en apriorismos ideológicos y quiero sacar la ideología de la sanidad. En la sanidad hay que introducir criterios de eficacia. Si hay alguna prórroga de la gestión indirecta, iremos año a año y tomaremos decisiones que no nos puedan comprometer muchos años.

Con una Atención Primaria saturada y muchas listas de espera, ¿contempla abrirla al sector privado?

La Atención Primaria tiene un colapso extraordinario. Hemos heredado una media de entre 15 o 20 días de atención sanitaria. No tenemos contemplada la introducción de la gestión privada en Primaria, sino la figura de la eficacia, con refuerzo y con una dirección general de Primaria que no existía y que va a tener un presupuesto propio. Pero, sobre todo, vamos a priorizar las listas de espera diagnósticas. No saber lo que uno tiene es lo peor para el paciente, y también para el sistema sanitario, porque, a partir de ahí, ya podemos derivar hacia donde corresponde. Necesitamos más MIR. El Gobierno de España dijo el lunes que no autorizaba más MIR para las comunidades. ¿Cómo es posible? Vamos a tener que exigir una convocatoria de la interdepartamental de Sanidad. Ya sé que hay carencia de sanitarios en España, pero si encima ponemos un requisito lingüístico encubierto y decimos que para consolidar una plaza de médico el valenciano pinta lo mismo que un doctorado no estamos siendo ni muy atractivos ni muy sensatos.

Recientemente anunció un plan para 10.000 viviendas de protección pública en los próximos años. ¿Cómo lo va a articular? Habla de bastantes más que las que el Botànic anunció...

Solo con que hiciera una ya habría hecho más que el Botànic en ocho años. ¿Por qué no se actualizó el módulo de vivienda de protección oficial? Porque les daba miedo reconocer que el mercado ahora no aceptaba el módulo de 1.800 euros el m2. Si nos metemos en la franja de 2000 o 2.200 euros el metro, podemos poner en marcha viviendas oficiales. Nuestros estudios ya antes, en la oposición, hablaban de que en una legislatura podríamos abordar 10.000 viviendas. No es la única estrategia, vamos a ayudar especialmente a los jóvenes con el impuesto de la vivienda. Además no sé por qué se negaron a avalar hasta el 100 % a los jóvenes. Y hemos introducido las competencias, por primera vez, en la conselleria social, porque es a esos colectivos prioritariamente hacia donde tenemos que enfocar una emergencia como la que tenemos.

¿Qué parte de responsabilidad tiene el nuevo Consell en lo ocurrido en el inicio de curso con la adjudicación de las plazas docentes y el transporte escolar?

La responsabilidad de resolverlo, toda. La responsabilidad con todo lo que ha ocurrido, más bien poca. Nos hemos encontrado muchas trampas y algunas cosas inauditas, como, por ejemplo, que el mismo día que sale la resolución de las plazas una serie de altos funcionarios de la anterior Administración abandonen sus puestos de repente. Llama la atención que durante dos años seguidos la dirección general de Tecnologías haya advertido de que había un problema muy grave en el programa informático, que venía un primer año donde había que incorporar a los profesores de FP y que el sistema iba a ‘petar’. Lo tenían por escrito y no hicieron nada. En el traspaso de poderes entre Tamarit y Rovira no había ningún informe que lo dijera. Y ahora estos días, a última hora, hemos tenido problemas con los autobuses y hemos iniciado un duro expediente para que caiga todo el peso de la ley.

¿Este president está comprometido con el cambio climático aunque no se cite expresamente en el acuerdo con Vox?

Claro, como estoy comprometido con el Júcar-Vinalopó y tampoco se explicitaba. Tenemos que avanzar en la eficiencia energética de manera extraordinaria y también en el transporte. Le habla un expresidente de la Diputación de Alicante que en el pasado mandato renovó la flota de todos los ayuntamientos de la provincia con coches eléctricos.

¿Qué está haciendo su Gobierno para acelerar el desarrollo de las renovables? ¿Es partidario de las macroplantas?

No soy partidario de las macroplantas, pero no depende de que yo sea partidario o no, que ya digo que no. No soy partidario de las desproporciones y, desde luego, no lo soy del abuso con nuestro paisaje. De lo que tampoco soy partidario es del no a cualquier cosa. Y no soy partidario de que en estos cuatro años la comunidad andaluza haya mejorado su soberanía energética en un 220 % y la C. Valenciana solo en un 4 %. Ha sido no a cualquier tipo de renovable: hasta con autorizaciones ambientales se han paralizado. Aspiro a una soberanía energética con normalidad, con velocidad de crucero y sin prejuicios, y no llamando macroplanta a lo que no es, ni llamando agresión a lo que no lo es, sino con un despliegue de renovables razonable.

¿Cómo ha encontrado el proyecto de la gigafactoría de baterías y cómo definiría la relación en este momento con la empresa promotora?

A buen rendimiento. Queremos intensificarlo aún más. Algunos responsables del anterior Gobierno se han quedado para ayudarnos a ese tránsito y la relación con la empresa es extraordinaria.

¿Los plazos se mantienen?

No solo se mantienen, sino que estamos haciendo para poder acortarlos. Esto es una yincana con una serie de hitos. Algunos dependen del Gobierno de España. En lo que depende de la Generalitat estamos acelerando y creo que esta manera de trabajar y de no mirar de quién es el proyecto, sino que si es bueno tiene que tener todo nuestro apoyo, ha generado que otras grandes enseñas se estén dirigiendo a la C. Valenciana con interés.

¿Qué puede contar de la implantación posible de Tesla en la Comunitat Valenciana?

Absolutamente nada.

¿Eso es bueno o malo?

Es que no puedo contar nada, pero, en general, cualquier gran empresa que quiera venir a invertir de manera sostenible va a encontrar este ecosistema de puertas abiertas, ausencia de prejuicios y simplificación administrativa. Vamos a cambiar el ‘Go home’ de Compromís por ‘Welcome’.

Desde la Diputación de Alicante fue especialmente beligerante con el Fondo de Cooperación. Una vez en el Palau, ¿cuál es su plan?

Fui beligerante con la imposición y con que la Generalitat se entrometiera en la autonomía local. De hecho, nos fuimos al Constitucional. Y fui muy crítico con el sistema de reparto, porque no me parece lógico uno que beneficia a los grandes ayuntamientos y no tenga especial consideración con los pequeños, los que más necesitan este tipo de fondos. La Generalitat se negó a que fuera voluntario y a que hubiera una mayor prima a los ayuntamientos pequeños y, por tanto, vamos a obrar en consecuencia. Será libre y será voluntario, e introducirá conceptos de prima a los ayuntamientos más pequeños. Tiene que ver con una política coordinada con las diputaciones. Por primera vez en ocho años hay un gobierno de la Generalitat que está con las diputaciones, no contra ellas.

Ha anunciado la creación de una mesa autonómica del agua para que toda la Comunitat se implique. ¿Cómo se consigue cuando los intereses de las tres provincias no son coincidentes?

En el acuerdo para el Júcar-Vinalopó fue clave la Mesa del Agua de Alicante, porque se fue capaz de aportar rigor, de que estuviera todo el mundo representado. Desde Alicante se fue reivindicativo, pero también generoso con la solución, igual que lo fue la cuenca del Vinalopó. Más allá de la batalla política del agua, la clave del rigor de los estudios, de la Cátedra del Agua, de las universidades, de los ingenieros, demuestran que tenemos razón. Nos asiste la razón, aunque a veces no seamos los mejores en la estrategia, y tenemos que defenderla. Por supuesto que tiene que haber caudales básicos en las cabeceras de cada río, pero al determinar ese caudal seamos rigurosos.

El grueso de la plantilla de la Conselleria de Innovación, Turismo, Comercio e Industria está en Valencia. ¿Se corre el riesgo de que se acabe diluyendo la presencia de una conselleria en Alicante?

Fue un acierto del Botànic esa Conselleria de Innovación, pero se quedó coja pronto, porque la innovación es algo transversal. Más que dispersarse, lo que va a hacer es envenenar de innovación todo el tejido productivo y las políticas públicas.

¿Va a estar la sede de alguna otra conselleria o de organismos o empresas públicas en Alicante o en Castellón?

Vertebrar no es que ahora pongo un edificio aquí. Lo importante es qué decisiones se toman dentro. No descartamos que pasado mañana pueda haber alguna delegación concreta, pero no es mi prioridad. La vertebración empieza por una gran cultura social que aún no tenemos en la Comunitat Valenciana. Tenemos que reconocer las deudas que aún tenemos como tierra, deberes que ya han hecho otras comunidades, y sentir los problemas como de todos. Tenemos que sentir como propio en Alicante un problema de la cerámica y en Castellón el problema del agua, y tenemos que sentir como propio en toda la C. Valenciana el reto de la ampliación del puerto de Valencia, porque afecta a nuestra competitividad.

¿Hay que abordar las ampliaciones de los aeropuertos de Alicante y Valencia o es necesario un cambio de modelo?

Las prioridades en materia aeroportuaria son cuatro: la segunda pista de Alicante, el aeropuerto de Manises, que sí que necesita una ampliación, reforzar Aerocas y que la C. Valenciana tenga línea directa con Estados Unidos. Algunas dependen del Gobierno de España y en otras estamos avanzados para poder culminarlas con éxito.

Entrevista a Carlos Mazón | "La deuda que aún tenemos como valencianos es sentir los problemas como de todos"

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«Feijóo habrá ganado liderazgo aunque no consiga la investidura y va a tener todo mi apoyo»

¿Cómo cree que va a acabar este largo periodo de formación de gobierno en España?

No tengo ni idea. Cada día nos sorprendemos con cosas que no nos imaginábamos que íbamos a ver 24 horas antes. Es la primera vez que tenemos una matemática parlamentaria tan endiablada. Además, en un contexto tan complicado. Me preocupa mucho que de repente no estemos hablando del agua. Y me preocupa que el riesgo de prórroga de presupuestos vaya a ser cierto, porque si es así los peores presupuestos de la historia que ha tenido Alicante se van a volver a repetir por tercera vez, y Castellón y Valencia están claramente por debajo de la media. ¿Cómo va a acabar esto? Me imagino que Sánchez cediendo lo que pueda, el separatismo exigiendo más de lo que pueda y Alberto Núñez Feijóo diciendo ‘Viva la Constitución’ porque alguien tendrá que decirlo durante todo este tiempo.

¿Llegados a este punto, lo mejor sería una repetición electoral?

Pues no lo sé, porque no sé en qué condiciones vamos a llegar. Para mí lo mejor sería, ya que todavía tenemos una investidura de Núñez Feijóo, que alguien entrara en razón, porque son solo cuatro votos los que nos separan de un gobierno estable y en solitario del PP. Ahora estamos que si hay un pinganillo o no. Para mí lo ideal sería eso. A partir de ahí, todo suena a caballo perdedor, pero tendremos que luchar. Toca luchar por la Constitución. No nos imaginábamos que a estas alturas tendríamos que decir ‘toca luchar por la Constitución’ y sus valores fundamentales, pero lo vamos a hacer.

Entrevista a Carlos Mazón | "Feijóo habrá ganado liderazgo aunque no consiga la investidura  y va a tener todo mi apoyo"

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Si Feijóo no logra ser investido, ¿cree que su liderazgo en el PP puede verse comprometido? ¿Apoyará usted su continuidad?

Alberto Núñez Feijóo está consolidando su liderazgo, no menguándolo. Aquel que en un campo de minas electoral, en un momento de ruptura de las normas básicas de diálogo entre partidos, con unas tensiones territoriales como pocas veces, aquel que en medio de todo ese barullo decide salir de la trinchera y caminar en favor de la Constitución para mí se está consolidando como líder, porque en las peores circunstancias uno demuestra si tiene determinación o no. Otros líderes de mi partido en algún momento no han aceptado la nominación del rey porque entendían que la matemática no les daba y, a pesar de lo difícil, Feijóo da un paso adelante. Por tanto, creo en el liderazgo que se está reforzando con respecto a Feijóo y, si no consigue la investidura ahora, lo que se habrá ganado es la consideración de un líder que va a tener todo mi apoyo, más allá de la investidura.

¿Tiene la impresión de que en este proceso vuelve a hablarse mucho de Cataluña y Euskadi, también de Madrid por Isabel Díaz Ayuso, pero vuelve a quedar en la oscuridad la C. Valenciana, igual que otras autonomías?

Coincido. Este es el reto que tenemos. La prioridad de los asuntos de la Comunitat Valenciana no son de puertas para adentro. Que consigamos los retos que tenemos marcados es bueno para España, no solo para la Comunitat Valenciana. Y un protagonismo nacional tenemos que ir a por él, no solo desde el punto de vista reivindicativo, sino de nuestra propia receta: valencianizar un poco España. A lo mejor resulta que los vientos del Mediterráneo, del crecimiento, de la Constitución, de una tierra que es bilingüe pero que lo vive con cordialidad y no quiere ir rompiendo estructuras por ahí, a lo mejor esto le viene mejor a España.

¿Hablando de Cataluña, hay que buscar alguna forma de encaje de las aspiraciones independentistas? ¿La idea de amnistía, ya sea con algún tipo de condición, cabe?

Lo que no cabe es salirse del cauce constitucional. Lo que sí que tiene que caber es el diálogo. No hay que tenerle miedo. Algún compañero de partido puede pensar distinto, pero no hay que tener miedo a dialogar con nadie teniendo claro cuál es tu línea roja. Hay que profundizar en la convivencia. No voy a pasar por Països Catalans ni bromas de este tipo, pero Cataluña es el primer cliente de la C. Valenciana y eso lo voy a cuidar. No significa que vaya a arrodillarme ante nadie. Hay circunstancias personales muy dramáticas de algunos líderes del separatismo y eso está contaminando en exceso todo. Yo sigo sin pensar que el pueblo catalán no quiera tener un clima de convivencia dentro de España.

Fue el primer gran dirigente del PP que cerró un acuerdo autonómico con Vox tras el 28 de mayo. ¿Pudo afectar al resultado de Núñez Feijóo el 23J esa decisión?

Lo que habría afectado negativamente, al menos en los resultados de las generales de la C. Valenciana, habría sido traicionar a nuestros votantes, no poner en marcha el cambio que habían votado. De hecho, volvimos a ganar las elecciones. Era nuestra obligación estatutaria, autonómica y valenciana. Eso va por delante de cualquier cosa.