El lago de l’Albufera lleva ya un mes sin el nivel de agua mínimo fijado desde 2018

Medio Ambiente estipuló por orden de la Fiscalía Provincial de Valencia unos parámetros de noviembre a enero para garantizar el estado ambiental que se están incumpliendo

Las embarcaciones han tenido incluso problemas para salir a navegar varios días

Compuertas de la Gola del Pujol, ayer con fuerte viento de poniente, donde el O se corresponde con 18 cm sobre nivel del mar. El nivel mínimo debería situarse sobre 4,2  al menos, aunque no sería tampoco el óptimo. | FERNANDO BUSTAMANTE

Compuertas de la Gola del Pujol, ayer con fuerte viento de poniente, donde el O se corresponde con 18 cm sobre nivel del mar. El nivel mínimo debería situarse sobre 4,2 al menos, aunque no sería tampoco el óptimo. | FERNANDO BUSTAMANTE / minerva mínguez. valència

Minerva Mínguez

Minerva Mínguez

El lago de l’Albufera exhibe desde hace un mes un alarmante descenso del nivel del agua, con valores muy alejados de lo estipulado hace cinco años por la Conselleria de Agricultura, Medio Ambiente, Cambio Climático y Desarrollo Rural. La regulación establecida entonces marcaba como mínimo de cota veinticinco centímetros sobre el nivel cero fijado en las compuertas de la Gola de El Pujol para la inundación invernal. Un período que comprende desde el 1 de noviembre al 15 de enero.

El lago de l’Albufera lleva ya un mes sin el nivel de agua mínimo fijado desde 2018

El lago de l’Albufera lleva ya un mes sin el nivel de agua mínimo fijado desde 2018 / minerva mínguez. valència

Según los expertos consultados por Levante-EMV se está a cuarenta centímetros de los parámetros óptimos. Al grave problema ambiental que ello supone para los ecosistemas y la avifauna se suma el perjuicio económico para la pesca y el turismo, pues las embarcaciones han tenido serios problemas para salir a navegar muchos días.

Según los expertos consultados por Levante-EMV se está a cuarenta centímetros de los parámetros óptimos

Reunión el próximo lunes a tres bandas

El asunto no es menor como demuestra el hecho de que haya prevista una reunión el próximo lunes entre las tres Administraciones implicadas en el humedal: el Ayuntamiento de València propietario del lago, la conselleria como responsable del parque natural y la Confederación Hidrográfica del Júcar, organismo autónomo dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.

Gola del Pujol

Gola del Pujol / Fernando Bustamante

Lo cierto es que los incumplimientos sobre el nivel de l’Albufera han sido una constante en las últimas décadas hasta que varias denuncias propiciaron una investigación de la Fiscalía Provincial de Valencia en 2016. Una orden judicial posterior determinó que a partir de ese momento fuera la Generalitat la que regulara el régimen hídrico del enclave, retirando esa potestad a la Junta de Desagüe.

Fuerte oleje por el viento en l'Albufera

Fernando Bustamante

Carta del Ayuntamiento de València

El Ayuntamiento de València ya se dirigió hace días a la Confederación Hidrográfica del Júcar sobre el estado de l’Albufera, solicitando «los hectómetros cúbicos necesarios para garantizar el nivel normativamente establecido». La respuesta del organismo de cuenca, a la que ha tenido acceso este periódico, fue taxativa, al recordarle al consistorio que la CHJ estaba cumpliendo «escrupulosamente» con los aportes recogidos en la planificación hidrológica y en las concesiones otorgadas a las comunidades de regantes existentes en el ámbito del parque natural.

Los datos diarios de las estaciones de aforo de la CHJ certifican el incumplimiento en los niveles, dándose la circunstancia de que se ha llegado a estar a -3 centímetros. Algo que implica un grave riesgo de entrada de agua de mar y por tanto un incremento de la salinidad. Una de las mayores amenazas, hoy por hoy, para un paraje incluido en la Red Natura 2000.

Aportes y desagüe

En cualquier caso, desde la CHJ se incide en que el lago «no tiene la condición de dominio público hidráulico» y que «no se puede enviar agua a l’Albufera al margen de lo establecido en el plan de cuenca 2022-2027». La conservación del enclave, protegido por el ejecutivo valenciano desde 1986, se encuentra «condicionado tanto por la cantidad, calidad y estacionalidad de los aportes que recibe, como por el desagüe de los mismos, determinado por el manejo de las compuertas y bombas instaladas en las golas de salida».

Así reza en la orden de febrero de 2018 que conselleria tuvo que redactar y elevar al Diari Oficial de la Generalitat ante los contínuos incumplimientos de las medidas provisionales establecidas dos años antes y ante la ausencia del Plan Rector de Uso y Gestión del Parque Natural. Una herramienta que el Botànic tampoco pudo sacar adelante.

La CHJ pide que se controlen las extracciones para los campos

La Confederación Hidrográfica del Júcar quiso ayer dejar muy claro que le corresponde «únicamente el seguimiento del estado de l’Albufera a efectos de la Directiva Marco del Agua, pero no la gestión del espacio». Algo que, insiste, compete al Ayuntamiento de València como propietario del vaso y a la Generalitat como gestor del parque. Son los que, sostiene la CHJ, «deberían controlar y poner límites a la extracción de aguas del lago para la perellonà». En ese sentido, los responsables de la demarcación remarcan que si no se están cumpliendo los niveles «es porque los campos colindantes están sustrayendo el agua del lago para inundarlos.

Prohibición de bombeos

El artículo tres de la orden de Conselleria de Agricultura y Medio Ambiente, firmada en su día por Elena Cebrián, recogía la prohibición expresa de cualquier bombeo de agua del lago en circunstancias de un nivel no superior a 5 cm con la excepción de centros públicos o espacios destinados a la conservación previamente autorizados por Medio Ambiente. Las habituales precipitaciones de los meses de octubre y noviembre de años anteriores no se han dado en este ejercicio, lo que ha puesto en evidencia el complicado equilibrio ambiental de un espacio tan complejo como el Parc Natural de l’Albufera, donde confluyen numerosos intereses. La CHJ insiste, pues, que la inundación invernal ha de ajustarse «a la disponibilidad real de los recursos hídricos del lago o a las condiciones meteorológicas del momento».

M. Mínguez Calabuig