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monjalés: síntoma de una historia oculta

La Vall d'Albaida, pese a algunas petulancias de campanario, no es, ni lo ha sido históricamente, una comarca que ande sobrada de nombres lúcidos y brillantes, caso de los ligados al arte, la ciencia y la cultura en general. Por ello sorprende que ni asociaciones culturales o gobiernos municipales, caso del de Albaida, se hayan hecho eco del pintor Josep Soler Vidal, conocido artísticamente como Monjalés, en relación del homenaje que se le tributó en abril en Valencia, en una amplia exposición que plasma su abundante obra: Monjalés, una trayectoria artística: 1953-2004. Estará abierta hasta el próximo lunes en la Fundación Chirivella Soriano (expuestas hasta el 7 de septiembre las obras pintadas por Monjalés a partir de 1960, que comprende su última etapa en España y el inicio de su largo exilio en Bogotá). Es además la primera muestra retrospectiva en España consagrada a la trayectoria artística del pintor albaidí, tras más de 40 años en el exilio.

Las exposiciones ahora en cartel se empezaron a gestar tras el regresó de forma definitiva a Valencia de Monjalés, en febrero de 2013. En el transcurso de la presentación del homenaje del Centro del Carmen, Soler Vidal, que ya a primeros de los años 60 cultivaba la escritura de la lengua de los valencianos, mostró su alegría «por estar de nuevo para siempre, por fin, en mi tierra». Monjalés posee un currículo, como artista de vanguardia y hombre comprometido socialmente, como pocos valencianos contemporáneos. Considerado un "manitas" del arte, sin duda influenciado por el filón paterno, en su juventud hizo retratos y compartió amistad con algunos nombres del empresariado albaidí, ideológicamente antagónicos. Solo por su pertenencia, durante un lustro, al Grupo Parpalló de Valencia, ya sería un aval suficiente al estar considerado como el primer foco de introducción del informalismo en el País Valenciano. No cabe olvidar que integraron dicho grupo nombres como: Salvador Soria, Manolo Gil, el propio Monjalés, Eusebio Sempere, Doro Balaguer y Andreu Alfaro.

Los aciagos acontecimientos de 1967, cuando le acusaron de participar en unos hechos del 1 de Mayo y su sintonía comunista, posicionándose en contra del franquismo, precipitaron su marcha de Valencia hacía el exilio en Colombia, que se zanjó con el lamentable saqueo de su estudio en la calle Corretgeria. Y aunque tras la muerte del dictador Franco El País informaba que «No habrá amnistía para el pintor Monjalés» en una información firmada por Jaime Millás el 26 de noviembre de 1976 las esperanzas de la gracia solicitada por Josep Soler Vidal se vieron frustradas y por ende las de su regreso a Valencia. Soler Vidal, junto a Toni Canet, Llorenç Barber o Joan Olivares, por citar sólo algunos, son nuestro mejor catalogo cultural vivo en la Vall.

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