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Las carencias de la piscina Murta de Xàtiva

Parecía que tras los continuos problemas de diversa índole sufridos por la piscina municipal Murta de Xàtiva el pasado verano y la presencia del concejal responsable en las instalaciones, hablando con los usuarios y transmitiendo que para la temporada estival siguiente llevaba idea de mejorar la instalación de manera importante, este verano la piscina ofrecería un mejor estado y servicio. Pero fueron pasando los meses, nada se anunció y publicó al respecto y llegó el mes de mayo electoral y únicamente el programa del partido Ciudadanos contemplaba la recuperación de la piscina Murta para «adaptarla a las necesidades reales de baño y competición», según su propuesta. Tras las elecciones municipales y en una entrevista realizada en una emisora local al reelegido y confirmado concejal en estas competencias —ascendido, además, a la responsabilidad mayor de una tenencia de alcaldía— éste ni mencionó a la Murta como prioridad de actuación de su departamento, entre las varias acciones en diversas instalaciones que desgranó, incluso hablando de un futuro desdoblamiento del pabellón deportivo municipal.

Comenzó así la temporada estival en la piscina Murta el pasado 1 de junio y tras su cierre, que se producirá en los próximos días, de nuevo el balance de gestión es deficiente y con carencias producidas tanto por la insuficiencia de la instalación y su escaso aforo como por el servicio que se presta a los usuarios y usuarias la piscina más accesible de Xàtiva, la única a la que se puede acudir a pie al estar en el núcleo urbano, y en el contexto de una ciudad de 30.000 habitantes con temperaturas máximas de récord en la Península Ibérica durante los meses de verano, superando los 30 grados la mayoría de días.

Un año más, sin que se haya hecho prácticamente nada en doce meses por tratar de solucionar problemas ya enquistados, sigue la triste y precaria situación de esta piscina. Con poca zona de sombra para su aforo de más de 500 personas, a las pocas sombrillas, algunas deterioradas que ha costado sustituir más de una semana, con sus peligrosas bases de hierro al sol —la contestación del concejal es que se rompieron por el viento y había que esperar a que llegaran las nuevas— se añade que las sillas, traídas del CEEM, son pocas y se agotan los días de mayor demanda como sábados y domingos. La entrada general cuesta 3 euros. No se puede pagar con tarjeta, como en otros municipios. Y se paga a parte la tumbona. El descontrol ha llegado a ser tal que un domingo por la mañana desde la taquilla —cerrada a primera hora y haciendo esperar un tiempo— se vendían tumbonas y en la piscina ya no quedaban disponibles, por lo que el socorrista, aparte de su importante función, es también el portador de las mismas al lugar que elija el usuario y tuvo que avisar a la gente para que le devolvieran el dinero en la taquilla y les comunicaran allí que no se vendieran más tiques.

La pintura tanto de la piscina infantil como de la grande es resbaladiza, con el consecuente peligro, y se han ido produciendo desconchados. En los bordes y rejas se formó, desde los primeros días, una capa de suciedad por la que se pegaba hasta la ropa de baño, además que no se han limpiado correctamente zonas que han presentado moho de manera permanente, como en la base de las focas infantiles, y un acceso a la piscina grande ha permanecido agrietado y señalizado con un pilón de tráfico.

Al poner en marcha los toboganes, con fugas de agua por las juntas, la piscina pierde aproximadamente la mitad de su capacidad máxima de 150 personas, por lo que se han tenido a veces que parar dada la saturación del vaso. El jacuzzi se ha abandonado, acotado y está con agua estancada sucia. Entre semana, la situación de saturación por la actividad de muchas escuelas de verano, con demasiados comportamientos inadecuados sin control de sus monitores, hace que la piscina se haya enturbiado casi todos los días hasta términos inadmisibles sanitariamente. Tan sólo se ha mejorado con respecto al año pasado, la apertura mediante concesión del bar que, qué casualidad, sí que dispone de suficientes sombrillas nuevas junto al erial al sol de las dos losas de hormigón sepulcrales que cubren las dos piscinas, pequeña y media, complementarias de una magnífica piscina olímpica pública dejada perder, destruida y convertida en un estanque temático por el anterior gobierno municipal.

Para colmo, la piscina cerró de nuevo más de diez días en agosto, en plena canícula, por el inexplicable motivo heredado y de mala gestión de una presunta incompatibilidad con la Fira d'Agost. Desde esa Fira, en la noria, se podía ver la antigua piscina de Bixquert, impecable, abierta antes al público y ahora de uso privado. Algo que arroja de luz sobre el problema de las piscinas municipales, que deberían ser un servicio público adecuado, accesible, suficiente y necesario en Xàtiva, y es que quien gestiona, antes y ahora, no lo considera así.

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