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SIN OLVIDO NI PERDON

ayer se cumplieron tres meses de un suceso que, como dice la prensa sensacionalista, conmovió a toda la ciudad provocando una enorme impresión y poniendo a Xàtiva en el mapa de la actualidad. Fue por una causa que ni produce satisfacción ni es motivo de orgullo. Por un hecho demasiado habitual, que de ninguna manera puede ser normalizado, porque cada vez que se repite debería ser la última.

Fue el 11 de junio cuando asesinaron a una vecina de Xàtiva, Isabel Elena Raducanu. Todos los demás detalles que se dieron en su momento por algunos medios „no todos„ rozaron el mal gusto y el sensacionalismo más mezquino. Pero sobre todo, no tuvieron ninguna utilidad para hacer comprender la crueldad que esa muerte suponía y las causas reales que la provocaban. Algunos de los titulares que se emplearon para contar lo sucedido a la opinión pública es mejor olvidarlos porque fueron vergonzosos, apelando a los más bajos instintos del personal y convirtiendo lo que era otro asesinato machista en una especie de espectáculo gore, en el que se jugaba con las hipótesis como quien participa en un espacio de ciencia ficción.

A quien no se puede olvidar es a Isabel Elena Raducanu. Quien no merece carpetazo es ella, la víctima, como las otras seis mujeres asesinadas en lo que va de año en el País Valenciano junto con las otras 34 en el resto del Estado. Cuarenta en total. Sin olvidar a los tres menores. Sinceramente, ¿no les parecen demasiadas?

Todavía no es 25 de Noviembre, que es la fecha en la que, según dicta el calendario, este país mirará al monstruo de frente para intentar abatirlo. Pero este mes de septiembre es un mes malo para estas estadísticas, que son todo menos cifras. Sucede que tras la convivencia forzada de un verano que no tiene nada de feliz, este suele ser un mes de decisiones trascendentales que pasan por hacer la maleta y empezar una nueva vida. Y ya se sabe que ese momento, el de la huida, es especialmente motivador para que el maltratador saque al verdugo que lleva dentro. Lo cierto es que aumenta el número de denuncias, más de 150.000 al año con el mismo ínfimo porcentaje de denuncias falsas para fastidio de algunos, y que públicamente ya nadie presume de haberle puesto la mano encima a la parienta. Está mal visto y ningún machote ganará puntos, como sucedía antaño.

Pero los gobiernos y administraciones a pesar de los intentos realizados, más o menos afortunados, no pueden estar satisfechos de los resultados obtenidos. Se constata que la gente joven reproduce modelos letales de relación, que los estereotipos siguen imponiendo patrones desiguales, que el sexo se aprende con el porno. Pero no hay una estrategia integral, a todos los niveles, desde el Congreso al último ayuntamiento, que de forma coherente impulse ese cambio cultural y estructural imprescindible para transformar mentalidades.

Tarea de todos. Cuando mataron a Isabel, un asesinato todavía sin culpable pero que sin duda estará siendo investigado con absoluta dedicación, el alcalde de Xàtiva, Roger Cerdà, manifestó en el minuto de silencio convocado ante el ayuntamiento que «la nuestra es una ciudad tranquila, llena de mujeres que merecen la garantía de seguir adelante con un proyecto de vida en igualdad y plenitud, en ejercicio de sus derechos». Tiene toda la razón, las mujeres merecen todas las garantías y éstas solo pueden venir de la mano de un proyecto de ciudad igualitaria que ha de ser prioritario, fruto del trabajo conjunto de las instituciones y de toda la sociedad para erradicar la violencia. Hay que ponerse a ello sin perder tiempo.

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