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Pastoreo contra la despoblación: mil cabras para salvar Bicorp y sus montañas

Cuatro granjeros de la Canal de Navarrés lanzan un ambicioso proyecto empresarial de ganadería expansiva - Más allá de la viabilidad económica, lo que buscan es «abrir un camino»

Pastoreo contra la despoblación: mil cabras para salvar Bicorp y sus montañas

Pastoreo contra la despoblación: mil cabras para salvar Bicorp y sus montañas

La pervivencia de los oficios rurales se plantea en ocasiones como una cruzada de corte emocional, por la conservación de tradiciones que han pervivido durante siglos. No obstante, hay ocasiones en que este tipo de oficios son vitales para la supervivencia de los pueblos pequeños y su entorno. Pepe Serra, un granjero de Bicorp, junto a sus vecinos José Manuel y Alejandro, y Desi, de Enguera, ha puesto en marcha un proyecto de ganadería expansiva en las montañas de Navarrés. Desde hace un año, unas mil cabras pastorean por el término municipal de la localidad, unos 120 kilómetros cuadrados de superficie forestal. Un proyecto empresarial que Serra y sus socios se plantean como un reto, una aventura que entronca con algo mucho más profundo que los simples números: es su bosque, su modo de vida, y su pueblo, lo que está en juego.

Así lo relata el mismo Pepe Serra, preguntado por lo que les ha llevado a apostar contra todo pronóstico y montar un negocio de otro tiempo. Determina dos motivos. El primero refiere al bosque de Bicorp. «Estamos convencidos de que los montes se van a quemar. Lo que estamos criando en el bosque es inviable, y el más pequeño incendio que aparezca va a acabar arrasando con todo», explica Sierra, con la voz firme de alguien convencido. Es conocida la utilidad de las cabras al «limpiar» el monte de arbustaje y reducir con ello el riesgo de incendio. «El componente de la ganadería extensiva es imprescindible para una gestión forestal sostenible, y sin ella los montes de Bicorp están condenados a muerte», asegura al cabo Sierra, que destaca que el pastoreo puede multiplicar la eficacia de las deforestaciones manuales del terreno.

El segundo sentimiento que ha motivado esta aventura con mil cabras es el de pertenencia a Bicorp, uno de los centenares de pueblos valencianos de interior envejecidos y en riesgo de despoblación. Alejados de los focos industriales y turísticos, no solo es que pueda resultar incómodo vivir: se complica incluso el encontrar sustento. «Aquí no va a venir la Ford. Tenemos que utilizar recursos propios. En nuestro caso, ¿qué tenemos? Mucho monte. Hay que fomentarlo», determina Sierra. Demostrar que un proyecto como el que han montado puede dar dinero, que la ganadería puede ser «la Ford de Bicorp». «Que sin que venga nadie a hacer ningún milagro, los pueblos pueden tener vida», remarca.

Proyecto estudiado

Este proyecto empresarial ha supuesto para los socios una apuesta económica muy fuerte, con una inversión de unos 65.000 euros para la compra de las cabezas de ganado, y alrededor de 250.000 € en infraestructuras, que incluyen la construcción de una nave de 1.500 m2, el refugio para el ganado con el espacio al que obligan las leyes europeas. Serra protesta, apuntando a esta construcción —con un requisito de espacio por cabeza igual al de la ganadería intensiva, en el que los animales, al contrario que con el pastoreo, no se mueven del recinto—, por las «enormes trabas administrativas» con que se han ido encontrando, «que lejos de facilitar la puesta en marcha de un trabajo ya difícil, añaden piedras a la mochila», según sus palabras.

A lo largo de este año, doblarán el rebaño con otras mil cabras, con lo que superará el ratio de 450 cabras por pastor considerado el umbral de rentabilidad. Al ser cuatro trabajadores, pueden turnarse en el cuidado de las cabras y disponer de días libres y vacaciones, eliminando así la pátina de esclavitud y vida ermitaña con que cuenta la labor del pastoreo. El éxito de su iniciativa no pasa solo por la viabilidad económica: buscan abrir un camino para que otros puedan imitar su proyecto, y salvar otros terrenos forestales y pueblos de interior. Por eso han acondicionado en la nave un refugio en el que prevén acoger jóvenes estudiantes de universidad o FP para sus prácticas. Un proyecto de industria antigua, adaptado a los nuevos tiempos y sus características, para salvar la sierra de Bicorp.

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