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LA CIUDAD DE LAS DAMAS

pensionistas

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Hay que ser fan incondicional, entusiasta, absolutamente entregado de la Plataforma en Defensa de las Pensiones Públicas de Xàtiva-La Costera. Para quienes ven todavía su jubilación con prismáticos, porque ahora es el momento de garantizar que cuando llegue el momento la cuantía de las pensiones sea suficiente para ofrecer una más que merecida etapa, susceptible de ser disfrutada sin presiones, ni tensiones. Quienes están cerca de ese momento triunfal en el que la vida te autoriza a un descanso laboral indefinido, deberían apreciar todavía más la generosidad de esta gente porque eligen, libremente, sin intereses ocultos ni mayores pretensiones, dedicar su tiempo y energías a defender los derechos de las personas mayores. Y demuestran que la carrera no acaba hasta que el camino termina, por lo que mientras tanto hay que seguir en la brecha de exigir respeto, dignidad y derechos.

Quizás son poca gente, pero en todo caso la necesaria y sobre todo la suficiente, para enarbolar la defensa no sólo de las pensiones sino, en general, de todo aquello que afecta a las personas pensionistas, que es casi todo y alguna cosa más.

Desde los problemas de vivienda, hasta las grandísimas carencias sociales en el ámbito de los cuidados pasando por el cambio climático o la empobrecedora corrupción, todos son temas que afectando a la ciudadanía en general, atañen también a las personas que por razón de edad no dejan de tener legítimas aspiraciones de futuro para sí mismas y para quienes les rodean y estiman.

Han estado en la calle hace bien poco para exigir una auditoria de las cuentas de la Seguridad Social, o pedir la dimisión del Gobernador del Banco de España que cobrando 14 pagas de más de 12000 euros apostaba por el aumento de la edad de jubilación. Estuvieron presente el 8M para resaltar la enorme brecha que, en materia de pensiones también sufren las mujeres y vuelven ahora a sacar el hacha de guerra, sin doblegarse ante la potencia del enemigo para denunciar los abusos bancarios, que todas sufrimos en general, pero que castigan especialmente a los pensionistas, ya que para todos ellos es imprescindible disponer de una cuenta corriente en una entidad financiera donde poder percibir su pensión, que implica gasto y comisiones financieras para mayor gloria y enriquecimiento de la gran banca de este país, que nunca tiene ni tendrá suficiente.

No se puede consentir que una pensión no contributiva que se ha mejorado en un ridículo 1’8 % , tenga que afrontar un aumento de las comisiones bancarias y del precio de los distintos servicios que prestan las entidades financieras. Que se deciden de forma unilateral, sin atender a las peticiones de las personas pensionistas que el Gobierno tampoco ha apoyado con la contundencia debida.

La mayor parte de las pensiones de este tipo se sitúan alrededor de los 390 euros mensuales, cantidad con la que difícilmente se puede sobrevivir y menos aún si los monopolios financieros establecen comisiones que vienen a ser impuestos disfrazados y obligatorios a una población especialmente indefensa ante sus abusos.

Es indecente que la desaparición de la banca personal y presencial y el cierre de sucursales imponga el uso de medios telemáticos a personas cuya edad y formación no se lo permite, generando costes añadidos si pretenden resolver sus problemas con personas humanas y no con máquinas.

Por eso la concentración convocada hoy jueves a las 12 horas en la Alameda de Xàtiva tiene enorme valor. Porque no son una anécdota. Porque saben de lo que hablan y hablan de lo que saben. Porque su éxito de hoy será nuestra pensión de mañana.

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