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Lucha biológica para mejorar la calidad del aceite en Enguera

La alianza de la cooperativa, Bodegas Engueras, el consistorio y la Asociación de Agricultura Ecológica ensaya con cubiertas vegetales y bandas florales para potenciar una avispa depredadora de la mosca

Campos de olivos en la vertiente agroforestal de Enguera. | LEVANTE-EMV

Bactrocera Oleae Gmlin. A la inmensa mayoría de los profanos estas palabras les sonarán a alguna clase de conjuro en latín, pero en la práctica solo los productores de aceite se ponen a temblar cuando las escuchan, porque tras ellas se oculta el nombre del enemigo número uno de sus cosechas: la mosca del olivo. Todos los controles y prevenciones se demuestran cada año insuficientes para evitar la propagación de una plaga que no solo provoca mermas en el volumen de la producción, sino que -sobre todo- ataca a la calidad y representa una amenaza para los aceites vírgenes extra.

La solución a los costosos y rudimentarios métodos que suelen emplear los agricultores para combatir la mosca del olivo mediante el uso de trampas o insecticidas podría estar gestándose en Enguera. Esta localidad, donde el aceite es casi una religión, está en el epicentro de una experiencia pionera en la Comunitat Valenciana que encabeza el listado de los 11 proyectos de cooperación y sostenibilidad financiados este año por la Conselleria de Agricultura, Desarrollo Rural, Emergencia Climática y Transición Ecológica en el marco del programa de desarrollo rural. La subvención de 2021 ha ascendido a 80.000 euros, una cuantía no superada por ninguna otra iniciativa seleccionada.

Con la misión de mejorar la calidad del aceite, la cooperativa Campo Enguera, Bodegas Enguera, el ayuntamiento de esta localidad y la Sociedad de Agricultura Ecológica y de Montaña de la C. Valenciana (Saem) han forjado una alianza que en 2022 planea llevar a la práctica una tesis fundamentada en una serie de estudios de campo previos que apuestan por el control biológico y por el fomento de la biodiversidad colindante a los campos de olivar como antídoto para mantener a raya la plaga. Los ensayos que se desplegarán en breve introducirán cubiertas vegetales, setos y bandas florales en los márgenes de una serie de parcelas de Enguera con el objetivo de potenciar el desarrollo de un tipo de avispas que se han demostrado eficaces contra la mosca del olivo. «A lo que aspiramos es a poder ofrecer al agricultor una receta ideal de plantas que puede introducir en sus olivares para no tener que aplicar ningún tratamiento», sintetiza Juan Martínez Barberá, técnico responsable de I+D+I de Bodegas Enguera.

Durante el primer año del proyecto, el consorcio de agentes implicados ha podido caracterizar la biodiversidad presente en los bancales de olivos de una de las zonas oleícolas valencianas más importantes ante la necesidad de evaluar el efecto que tienen estas infraestructuras ecológicas sobre los insectos que de una manera u otra influyen en las cosechas. En Enguera, la presión de la plaga de la mosca es variable pero no arroja una especial incidencia. A juicio de Martínez Barberá, la razón principal es la existencia de un ecosistema «muy equilibrado» y con mucha biodiversidad, en el que determinadas especies de plantas «producen insectos parasitoides y depredadores que mantienen el nivel de las plagas por debajo de otros sitios», ahonda el experto.

Selección de especies

La selección de las especies vegetales que se plantarán durante la experiencia piloto de este segundo año de trabajos se ha decidido en función de su capacidad para florecer y de brindar recursos de los que pueden disponer las avispas para alargar su vida, como el néctar. Los estudios han identificado una serie de familias de estos insectos en la localidad que necesitan flores y refugios alternativos durante una etapa de su ciclo biológico. «Si cubrimos esas necesidades de alimento y refugio mediante la introducción de unas especies de plantas concretas podremos controlar las plagas de forma natural», explica Martínez. «La naturaleza es muy sabia. Se trata de estudiar el ecosistema y de encontrar lo que necesita para ser mucho más resiliente», profundiza el técnico, que en cualquier caso se muestra cauto a la espera de los resultados definitivos de un proyecto que entronca con la voluntad compartida por la cooperativa, Bodegas Enguera y el ayuntamiento de potenciar la agricultura ecológica y la sostenibilidad ambiental.

Muchos son los trastornos que ocasiona la mosca del olivo y que redundan en la calidad de los aceites de oliva virgen extra elaborados en la Canal y en todo el Macizo del Caroig, cuya riqueza está asociada al propio entorno natural. Para el oleicultor ecológico y presidente de la SAEM, Manuel Asensi, con la iniciativa desarrollada se constata que la naturaleza ofrece «muchas claves» para que los cultivos sean más sostenibles. «Solo es necesario escucharla con atención», sentencia.

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