Dicen que coge su libreta, sale a la calle, esboza lo que ve y, cuando llega a casa, completa los dibujos y les pone un texto. Así es como trabaja Victoria Lomasko, autora del exitoso Otras Rusias, y que ahora publica en castellano y catalán La última artista soviética (Godall, 2022), una obra centrada en la disidencia en Rusia y Bielorrusia y también en el día a día de diferentes minorías de varias repúblicas exsoviéticas.

El libro es definido como «cómic periodístico» y recopila reportajes gráficos en dos partes diferenciadas: por un lado, los viajes por varios países entre 2014 y 2017 y, ya en pandemia, las protestas contra Aleksandr Lukashenko en Minsk o las del juicio contra el opositor Aléksei Nalvany en Moscú.

Una de las ilustraciones de "La última artística soviética".

«Lomasko no hace una historia inventada, sino que sale a la calle y dibuja in situ lo que ve y, en casa retoca y pone letra; no hay invención ninguna, es como si fuera con una cámara, pero con una libreta, en directo», explica Matilde Martínez, editora de Godall que este miércoles ha presentado la obra en la Librería Bangarang de València, junto a la poeta y periodista Isabel Navarro; y la historiadora de arte, Iria Ros.

Varios premios

Para Martínez, la obra de Lomasko es «muy potente» y su nuevo libro «muy valiente», y también destaca la «mirada abierta» de la artista. «Siempre tiene el interés en poner el foco en los invisibilizados, para darles voz», añade. Así, en La última artista soviética -premiado en el Festival Internacional del Cómic de Angouleme y porel PEN Català- recoge con trazo grueso y realista sus viajes por Kirguistán, Armenia, Daguestán, Georgia, o Ingusetia.

Entre otras cosas, documenta «la vida clandestina de la comunidad LGTBI en Kirguistán; la violencia religiosa en Georgia; la mutilación genital femenina en Daguestán; la vida aislada de las minorías rusas en Kirguistán; el juicio contra el opositor Navalny en Moscú; o la dura represión contra los miles de manifestantes que se oponían al régimen de Lukashenko en Minsk», apuntan desde la editorial.

Una de las ilustraciones de "La última artística soviética".

La artista siempre ha tenido interés en los temas sociales, si bien no esconde su anhelo de poder crear, algún día, una obra «cada vez menos sujeta a lo político y lo testimonial», según trasladan desde Godall.

Dibujos de trazos expresionistas

Criada en una familia que se ganaba la vida dibujando propaganda comunista, Lomasko (Sépukhov, 1978) estudió en la Universidad de Artes Gráficas de Moscú -corazón de la escuela soviética de ilustración de libros- y pronto se interesó por el arte soviético prohibido. Sus dibujos se definen como expresionistas y su estilo se suele comparar con el de Joe Sacco, si bien él trabaja con fotografías mientras ella dibuja al mismo tiempo que habla con los testimonios que encuentra en la calle.

Trabas por la guerra

Actualmente, la artista reside en Alemania -con ayuda de una ONG-, ya que tras el inicio de la guerra salió de Rusia, donde es considerada oficialmente disidente. Estas dos cuestiones dificultan su día a día y su evolución como artista pues, como explica Martínez, «tiene muchas trabas para moverse y no puede ni abrirse una libreta en el banco», por la «rusofobia» y las medidas impuestas por Occidente a la ciudadanía rusa.

«Hay rusos y rusas que no piensan como Putin y son disidentes pero están atrapados en esta doble situación», recuerda Matilde Martínez. Lomasko también es muralista y su obra anterior, Otras Rusias (Godall, 2020), ha sido publicada en más de diez idiomas.