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La patronal augura un desplome del 12 % de la economía valenciana

Prevé una subida del 8 % en 2021

Agnès Noguera, vicepresidenta de AVE, ayer.

Agnès Noguera, vicepresidenta de AVE, ayer.

La economía de la Comunitat Valenciana ha sido una de las zonas de España más damnificadas durante la pandemia del coronavirus debido a su estructura productiva, con un peso relevante de sectores como el turismo, la construcción o las manufacturas de bienes de consumo, al mayor grado de apertura al exterior (en productos y visitantes extranjeros) y «una mayor intensidad de autónomos y microempresas en algunas ramas del sector servicios», según el informe de coyuntura hecho público ayer por la patronal autonómica CEV.

La organización presidida por Salvador Navarro recuerda que en el segundo trimestre del año, aquel en el que se concentró el grueso del confinamiento tras el estado de alarma decretado por el Gobierno el 13 de marzo pasado, se produjo un auténtico desplome de la actividad económica, estimado por la AIReF en un 25,6 % interanual. Las previsiones de la patronal apuntan a que el descenso del PIB en el conjunto de 2020 alcanzará el 12 %, teniendo en cuenta que el primer trimestre se vio afectado tangencialmente por la covid y que el tercero, finalizado ayer, se ha visto perjudicado por los rebrotes y la pérdida sustancial de turistas extranjeros. Queda por ver qué sucederá en el tramo final del año con una segunda ola de la pandemia cada vez más cierta. De momento, la CEV augura un importante salto adelante en 2021, con una recuperación del PIB cercana al 8 %.

La organización acompañó su informe de una serie de reivindicaciones encaminadas a «impedir que se destruya más tejido productivo y empleo». Se trata de cuatro exigencias. La primera de ellas, acordada ya por el Gobierno y los agentes sociales, consiste en pedir la prórroga de los ERTE a todos los sectores. La segunda parte del hecho de que «las previsiones que sustentaron los calendarios para los préstamos ICO han quedado desfasadas y el desplome de la actividad y el retraso de la recuperación siguen mermando la tesorería de empresas y autónomos. Por ello, debe ampliarse el período de carencia de 1 a 2 años y el período total de los préstamos de 5 a 7 años».

La tercera es que no haya subida fiscal en los presupuestos del Gobierno y la Generalitat y la cuarta es que las ayudas europeas deben «programarse y ejecutarse con criterio y agilidad» dada su importancia en la recuperación y, para ello, «resulta imprescindible modificar la ley de contratos del Estado con el fin de adecuar sus plazos a los requisitos de gestión de los fondos europeos».

El docuemento de la CEV detalla, por otro lado, la incidencia que la pandemia ha tenido sobre los principales sectores. Así, la situación de muchos cultivos se ha agravado como consecuencia del cierre del canal Horeca (hoteles, restaurantes y cafeterías). En la industria, salvo el material y equipo eléctrico, electrónico, informático y óptico, el resto de ramas sufrió «caídas intensas en su producción». Las más perjudicadas fueron las de material de transporte, el cuero y calzado y el textil y la confección. La industria alimentaria tuvo un descenso «mucho más leve». La patronal prevé que la actividad manufacturera en general se recuperará más que la de la media española, pero «sin alcanzar los niveles previos a la crisis».

La construcción sufrió también un desplome, más en la licitación oficial que en viviendas. Pero el más afectado fue los servicios, con ramas como el turismo, el ocio, el transporte y el comercio, «especialmente golpeadas durante lo más agudo de la crisis y en los meses siguientes». El cierre de fronteras y la caída de la demanda mundial causó un serio daño a las exportaciones valencianas, excepto las de alimentación. Los últimos datos de indican «una lenta recuperación».

Por último, la CEV recuerda los «muy notables» efectos de la crisis sobre el empleo -el paro en agosto llegó al 20,7 %- y los indicadores que «apuntan a que se está destruyendo tejido empresarial».

La vicepresidenta de la Asociación Valenciana de Empresarios (AVE), Agnès Noguera, lamentó ayer que, «desgraciadamente, asistimos a un panorama en el que la política se centra, voluntaria o involuntariamente, en debates que en nada ayudan a la cohesión territorial, a la paz social y a la recuperación económica».

Noguera, que inauguró la II Jornada Anual Paco Pons, donde empresarios y directivos se dan cita para abordar las claves en innovación y competitividad de la economía, advirtió de que la pandemia de la covid-19 ha provocado una crisis económica de la que «seguramente solo hemos visto la punta del iceberg y puede derivar en una crisis social si nos quedamos impasibles ante los constantes intentos de desestabilización institucional en múltiples ámbitos que vivimos día a día».

Como empresarios, directivos y sociedad civil, «no podemos permitir una pieza del puzzle, la que precisamente tiene que trabajar para que el desarrollo empresarial y la vida de los ciudadanos sea más fácil, no se ocupe precisamente de eso: de agilizar la economía y salvaguardar el bienestar de la ciudadanía», remarcó.

Ante esta situación, la dirigente empresarial reclamó «estabilidad institucional, seguridad jurídica y eficiencia y eficacia administrativa» para que los empresarios puedan cumplir con su papel: «crear empleo, mejorar el talento de los equipos e innovar».

Para cerrar la jornada, Sandra Deltell, socia de PwC, remarcó como conclusiones del encuentro la importancia de la innovación y la tecnología para «superar los efectos de la pandemia» y «salir reforzados» de la crisis de la covid-19.

AVE alerta del riesgo de crisis social

La vicepresidenta de la Asociación Valenciana de Empresarios (AVE), Agnès Noguera, lamentó ayer que, «desgraciadamente, asistimos a un panorama en el que la política se centra, voluntaria o involuntariamente, en debates que en nada ayudan a la cohesión territorial, a la paz social y a la recuperación económica».

Noguera, que inauguró la II Jornada Anual Paco Pons, donde empresarios y directivos se dan cita para abordar las claves en innovación y competitividad de la economía, advirtió de que la pandemia de la covid-19 ha provocado una crisis económica de la que «seguramente solo hemos visto la punta del iceberg y puede derivar en una crisis social si nos quedamos impasibles ante los constantes intentos de desestabilización institucional en múltiples ámbitos que vivimos día a día».

Como empresarios, directivos y sociedad civil, «no podemos permitir una pieza del puzzle, la que precisamente tiene que trabajar para que el desarrollo empresarial y la vida de los ciudadanos sea más fácil, no se ocupe precisamente de eso: de agilizar la economía y salvaguardar el bienestar de la ciudadanía», remarcó.

Ante esta situación, la dirigente empresarial reclamó «estabilidad institucional, seguridad jurídica y eficiencia y eficacia administrativa» para que los empresarios puedan cumplir con su papel: «crear empleo, mejorar el talento de los equipos e innovar».

Para cerrar la jornada, Sandra Deltell, socia de PwC, remarcó como conclusiones del encuentro la importancia de la innovación y la tecnología para «superar los efectos de la pandemia» y «salir reforzados» de la crisis de la covid-19.

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