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El 'fallero mayor' que existe 40 años en la comisión de Telefónica

La comisión de Primera A tiene institucionalizado desde la Transición un cargo honorífico para los hombres que se elige por votación exclusivamente femenina la misma noche de la «cremà»

Los falleros mayores históricos reciben al último elegido, Juan Carlos Ruiz, la noche del pasado 19 de marzo. | FALLA TELEFÓNICA

«Al final es un cargo de prestigio, porque significa que se te tiene en estima. Los primeros años, imagínate en los años ochenta, chocaba más. Pero para nosotros, ser fallero mayor es un honor y la comisión los tiene a gala». Uno de los temas que más debate ha generado en los últimos meses en la fiesta, y más que tendrá, es la existencia del «fallero mayor». Si no fuera porque un cargo honorífico masculino existe desde antes incluso de la Guerra Civil. Pero el hecho de que la representación de una comisión se haya otorgado, en algunas comisiones, a un hombre, ha suscitado reacciones de todo tipo, incluyendo la equivocada idea de que el papel del hombre nunca puede ser eso porque para existe la presidencia.

El caso es que no hay que irse muy lejos para conocer este cargo. En una comisión tan de prestigio como es la de Ribera-Convento Santa Clara, existe una liturgia muy determinada. Y el nombramiento de Juan Carlos Ruiz lleva a este fallero mayor a su 40 aniversario. En plena transición, en una época en la que no había presidentas ni mujeres en la Junta Central Fallera, que en numerosas comisiones la mujer no tenía derecho a voto, las interrelaciones empezaba a asomar.

El fallero mayor de la comisión de Telefónica es elegido, en palabras de uno de ellos, Paco Romero -presidente de la Federación de Primera A-, «por las mujeres de la comisión» y se le unge la misma noche de la «cremà». A veces, como último acto del ejercicio, con las cenizas aún calientes. Este año, antes porque la cremà se retrasó tres horas. «Se le impone una insignia y un pañuelo» y la humorada de «una banda». Todos ellos se tunean también un blusón. ¿A qué da derecho ser fallero mayor? A unas prerrogativas limitadas. «Fundamentalmente, hay una noche en la que es él quien agasaja a la comisión. Cruza regalos con las falleras mayores e incluso preside alguna entrega de premios. Pero de una forma muy limitada».

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Desfile de chubasqueros y paraguas ante la Mare de Déu F.Calabuig/M.A. Montesinos/F.Bustamante

Dígase que es una representación un par de escalones por debajo de las falleras mayores. «Ni siquiera va en primera fila de los hombres en la Ofrenda. Pero es un cargo muy estimado en la comisión, porque es una forma que se tiene de expresar el aprecio». Algo que, reconoce Romero, «en sus orígenes podría ser mucho más raro, pero ahora está asumido y con mucha alegría».

El Congreso Fallero tiene por delante la tarea de validar este cargo honorífico e incluso más: una figura masculina representante de la ciudad, como incluso han reclamado los infantiles y que ya existe en algunas juntas locales. Aunque, para ello, alguien deberá presentar la propuesta.

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