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Claver

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El salto eterno de los Gasol en el arranque del partido de las estrellas de la NBA nos hizo recordar que por allí estaba nuestro Víctor Claver. Sin embargo, mientras Pau y Marc levantaban la estima patria, el chico de Maristas negociaba la marcha de Portland para jugar más. Para terminar saliendo de Estados Unidos y recalar en Rusia, en el Khimki, un equipo conocido de la afición «taronja», a unos 40 kilómetros del frío de Moscú.

Seguro que ha meditado mucho el cambio, pues Claver siempre fue uno de los jugadores más fríos de la Fonteta. En la galaxia NBA adquirió más musculatura y agilidad, pero todavía no ha triunfado con su juego meramente europeo. Los rusos lo han recibido con los brazos abiertos y sumará minutos. Pero la intriga que asalta al aficionado «taronja» es porque no ha vuelto a casa, donde lo hubiera jugado todo en un equipo que va muy justito en el tramo final decisivo de la temporada. Ni se lo ha planteado. A sus 26 años está en el momento clave para saber si tiene un hueco entre las estrellas de Estados Unidos o volver a Europa. Y Rusia es una rampa de lanzamiento para la segunda oportunidad y asegurarse estar en el Eurobasket de este verano. Además, en la ACB estaban el Real Madrid y el Barcelona a la espera con la chequera preparada. Dicho esto, el Valencia Basket tendría que haber intentado al menos tener un pequeño gesto con su hijo pródigo. Claver vestido de nuevo de «taronja» habría multiplicado por diez la cultura del esfuerzo. Otra vez será.

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