03 de marzo de 2020
03.03.2020
Medioambiente

La Granadella, un ave fénix que resurge del fuego

El escultor que ha convertido en "animales" los troncos calcinados esculpe ahora una obra que simboliza la resurrección del paraje litoral de Xàbia

02.03.2020 | 21:34
La Granadella, un ave fénix que resurge del fuego

La Granadella de Xàbia se recupera poco a poco. El arte también rebrota sin prisas. Miguel Ángel Miguel, el artista que esculpe con una motosierra, ha creado ahora un ave fénix. Cuando la Granadella todavía era un desierto de ceniza, vio claro que allí donde había troncos calcinados podía surgir un museo al aire libre. De los árboles sin vida, emergerían grandes figuras de animales. El arte insuflaba vida a una naturaleza entonces muerta. Ahora los animales son guardianes de un bosque, el del parque Pinosol (o de les Cansalades), arrasado por el incendio de septiembre de 2016 y que ya reverdece.

Esta historia de las esculturas que daban vida a un paraje devastado por el fuego (ardieron 812 hectáreas) llegó a Alemania. La cineasta Diane Gross decidió que filmaría una película. Está en ello. Este sábado grabó en Pinosol al artista dando los últimos retoques al poderoso ave fénix. Este animal mitológico simboliza la resurrección de la Granadella. «Es conmovedor que surja la belleza de la catástrofe», explica a Levante-EMV Diane Gross.

Su película se titulará, cómo no, Phoenix. Busca mecenas para dar más vuelo al filme, para incluir los testimonios de los vecinos que en aquellos terribles días de septiembre de 2016 tuvieron que salir a todo correr de sus casas. «Me han transmitido que en esos días se hizo muy patente la fuerza y la solidaridad de la comunidad», precisa Gross.

La cineasta subraya que el artista de la motosierra (esculpe con sorprendente rapidez y destreza) ha convertido «la oscuridad en algo luminoso. Y eso también lo expresa el ave fénix».

El museo de animales surgidos de troncos calcinados sigue creciendo. Las figuras (ya dieciséis) tienen una vida especial. El fénix es imponente. El artista, que mira el tronco y, al instante, ya sabe qué «ser» encierra, tiene decididas las próximas esculturas. Dará forma a un bombero. Quiere rendir homenaje a los profesionales y voluntarios que se dejaron la piel en la extinción del incendio. Luego se enfrentará a un tronco enorme. Esculpirá un oso que coge un enjambre de miel. Asegura que con esas dos figuras el museo estará acabado.

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