Amanece en la playa de la Grava de Xàbia. Pasan los caminantes más madrugadores. En la orilla, esperan, pacientes, los pescadores.

La caña está de moda. Los aficionados aprovechan estos meses para lanzar el anzuelo. En verano, buscan puntos del litoral más apartados.

Los pescadores montan toldos y tiendas de campaña para protegerse de la humedad y el frío A. P. F.

Quienes hablan con este diario confiesan que se aficionaron a la caña tras el temporal Gloria, cuando pescaban «a manos llenas». Las olas rompieron las jaulas de las piscifactorías marinas y los peces (doradas, corvinas y lubinas) picaban sin parar. Pero ese «regalo» del mar no podía durar mucho.

Llegó la pandemia y el confinamiento. Los pescadores recogieron carrete. Pero en esos días de abundancia les picó el gusanillo de la pesca y ahora no les cuesta ni pasar la noche en vela ni madrugar. Y pueden disfrutar de gloriosos amaneceres.

La aurora de este sábado desde el cabo de Sant Antoni A. P. F.