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Comprometidos con la solidaridad

El alumnado de un instituto del Port de Sagunt logra 1.350 kilos para el Centre d’Aliments

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El Aula Oberta del IES María Moliner del Port de Sagunt alza de nuevo la bandera de la solidaridad ligada al aprendizaje y a su compromiso con el entorno más próximo. La labor constante, dedicada y responsable delalumnado de este aula ha logrado aportar 1350 kiloa de alimentos al Centre Solidari d’Aliments de Sagunt.

La metodología activa, participativa y dinámica del aula impulsada por Maria Martí y Laura Hernández bajo el prisma del aprendizaje servicio, consolida el objetivo de su apuesta; ya que los estudiantes viven su aprendizaje como aportación a la comunidad. «El Aula Oberta es un espacio de estima y aprendizaje, nuestro objetivo principal es la inclusión», comentaba a Levante-EMV su educador Jose García.

La apuesta pedagógica del IES María Moliner en su proyecto de Aula Oberta pasa por creer en la fuerza de los aprendizajes que cuentan con una proyección en la comunidad y el entorno más próximo del alumnado; en este sentido no solo se consolida la asunción competencial de los estudiantes sino y sobretodo se percibe el valor intrínseco de la educación. «Crecemos porque aportamos a la sociedad, somos capaces de cooperar entre nosotros y juntos forjamos un entorno próximo más rico», añadían. La potencialidad del aprendizaje servicio se constata en los estudiantes que valoran sumamente los resultados de su trabajo.

«Nuestra labor en la recogida de alimentos para el Centre Solidari de Sagunt es ya una tradición; pero para nosotros es mucho más. Nuestro alumnado consolida su competencia comunicativa ya que aprendemos a dirigirnos a personas desconocidas, incorporamos fórmulas de tratamiento y cortesía que no suelen darse en el aula y mejoramos nuestra capacidad», añadían las docentes.

Asimismo a nivel emocional, los alumnos constatan la necesidad de gestionar frustraciones cuando se les niega la cooperación, situación en que se ve reforzado el sentido de pertinencia y autoconcepto. «Aprendemos a valorarnos, mejora nuestra autoestima y trabajamos la gestión emocional al sentirnos valiosos y útiles», afirman. En este sentido, el aula forja personas con mayor autodeterminación y autonomía.

El proyecto del primer trimestre se articuló en torno a la preparación de un vídeo motivador, así como el impulso de una campaña de interacción personal con los comercios del entorno más próximo e incluso del instituto para lograr recoger el máximo de alimentos.

La labor de este alumnado que integran Héctor, Sofía, Ángel, Xiomara, Pere, Marcos, Carlos y Andrei es esencial para la construcción de un mundo más justo. «A mi como maestra se me llena el corazón cada vez que constato los logros que podemos conseguir», añadía María Martí.

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