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Cosmódromo Fabra

Mira por dónde, el aeropuerto del abuelito se va a convertir en el cosmódromo de La Plana o Cabo Canyamelar si llega a ramos de bendecir la idea de usarlo como base para colocar satélites en órbita. Estoy en Puertomarte con Fabra (Asimov). Me refiero al aeropuerto de Vilanova: unas cuantas hectáreas de explanación y cementado en expectativa de destino. Primero se construye „el Ágora„ y luego ya veremos para qué. Somos la primera civilización terráquea „me refiero a la Comunitat Valenciana, así llamada„ que en vez de cavar en busca de tesoros arqueológicos o ricas vetas minerales, ha descubierto que la ganancia „la ganancia y la comisión (rogatoria) en Suiza„ está en el mero hecho de abrir zanjas, colocar vallas y transportar áridos y ripio. Genial.

Claro que hay competencia con otros grandes centros de la industria aeroespacial como Lleida, Teruel o Ciudad Real. Y se valora «el bajo volumen de tráfico aéreo». Si es por eso, vamos los primeros: en el aeropuerto inédito de Castelló no aterrizan ni los mirlos. Y si hay conejos es debido a la vocación copulativa, especular, de la especie. Claro que la empresa Celestia Aeroespace apreciará en el aeropuerto candidato «el espacio urbanizable y la falta de población» (lo primero, se explica solo; lo segundo, será por el riesgo de petardà, supongo). Sólo habrá que esperar seis meses „¡Uy, qué nervios!„ para conocer el desenlace y la verdad, no es que Von Braun fuera hijo de Godella, pero algo sabemos de cohetes y querrán aprovechar nuestro know how.

Con un viejo Mig soviético readaptado y un cohete israelí civilizado, colocarán en órbita de hasta seiscientos quilómetros, nanosatélites para empresas privadas que ya no han de pedir la vez en los grandes programas de la ESA. Un nanosatélite es como una naranja gorda, pero cuadrado y con antenitas. Si lanzas un basquet, te hacen precio. Un nanosatélite sirve para darle a la lengua sin que Hacienda meta la nariz, para crear medicamentos en estado de ingravidez y para cristalizar proteínas. Ya veo a Ferran Adrià cuajando el pil pil de merluza cerca de las estrellas.

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