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Miedo al agua

Un hemiciclo al final es como una piscina, con su foso, y el que acude a una piscina es que está dispuesto a mojarse. Algunos partidos recién llegados al Parlamento de Andalucía le tienen miedo al asunto, lo cual no deja de ser comprensible, dada la turbiedad del agua y el mal funcionamiento habitual de la depuradora, pero eso ya se sabía al presentarse, y al hacerlo asumía uno el compromiso cívico de mojarse, fuera cual fuera el estado del agua. Cambiando de metáfora, es como el que hace el paseíllo vestido de luces y luego el canguelo le impide echarse al ruedo cuando sale el toro. Razones siempre puede haber para protestar del astado „que si cojo, que si tuerto, que si se cae„ pero el miedo a la cogida no, pues en ese caso no se hace uno torero. Volviendo a la piscina, una cosa es mojarse y otra pringarse, y si hay algo seguro es que el que no quiere pringarse no se pringa.

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