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El editor Carceller

En poco tiempo se han publicado dos libros sobre el editor de La Traca Vicent M. Carceller, fusilado en Paterna, más por anticlerical que por rojo, tras un hábil interrogatorio conducido por un señor que se llamaba Máximo Placer (el gusto es suyo). Como formo parte de la pandilla que dio vida al último avatar de La Traca, enseguida me interesé por estos movimientos. Es la cabecera más célebre de Carceller, pero en modo alguno la única. De hecho ensanchó el territorio de las artes gráficas con toda clase de papeles periódicos y fue un empresario de éxito: el primero que logró vender medio millón de ejemplares de una revista en España.

Hace unos meses fue el profesor Antonio Laguna («Carceller. El éxito trágico del editor de ´La Traca´») y hace unos días Rafael Solaz: «Almanacs de ´La Traca´ (1915-18)». Solaz, que tiene viejos tochos y legajos como si fuera un híbrido de archivero episcopal y coleccionista perverso, ya nos contó cosas de la Valencia putañera o fantástica y ahora, con Carceller, ha hecho que se repitan, más por hábito que por consciencia, palabras como memoria o recuperación, pues la ignorancia de nuestro pasado inmediato no fue ni un nublado ni un telele colectivo, sino, como recordaba Gil Manuel Hernández, una desmemoria planificada, un fusilamiento físico e intelectual. Prefiero hablar de recomposición, de sutura.

El señor Carceller, que confesó su deseo de ser incinerado en una falla (pero le adelantaron la hora), es todo él una crónica de la realidad oculta, ocultada, y eso que tuvimos la suerte de tener un par de buenos poetas exiliados para, a través de versitos y canciones, recomponer el país troceado y sentimental, de lo contrario, hubiéramos pensado que los falleros se pasaron siglos con flores a María. O que todo el mundo levantaba el brazo porque sí, aunque no hubiera cerca un taxi. La sátira es imprescindible y también fusilan satíricos en Francia (y no sólo los yihaidistas). Y más necesaria ahora, cuando se venden toneladas de irrealidad, cruzadas, barrios exclusivos y black fridays.

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