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La burbuja de Trump que no fue

El presidente electo de EE UU, Donald Trump, lleva un año pregonando que se ha generado una burbuja en los mercados financieros por culpa de las políticas de bajos tipos de interés calcada por la Reserva Federal (Fed) y el Banco Central Europeo (BCE). La ecuación, como todas las que plantea el magnate de los negocios pese a la complejidad de la realidad, es sencilla: el dinero barato y la baja rentabilidad obliga a los inversores a acudir a la renta variable. Eso habría generado un incremento desmesurado del valor de las acciones que no está acorde con el peso de la economía real.

Esa burbuja en los mercados financieros se evidenciaría en el hecho de que el valor de S&P 500 se haya triplicado desde 2009 a pesar de haber retrocedido un poco recientemente. Nada que ver con la situación de las bolsas europeas que viven un momento bajista preocupante. De hecho, las empresas del STOXX 600 obtuvieron en 2010 un beneficio un 20 % superior al que se genera en 2016. Es decir, el mercado continental lleva seis años de beneficios perdidos arrastrado por la malísima situación de las materias primas (sobre todo el petróleo), la pérdida de rentabilidad de las compañías energéticas y la más que preocupante situación de los bancos por la caída de los márgenes.

Así que, ¿podría haber una burbuja en los mercados financieros? En Europa seguro que no. ¿Y en Estados Unidos?

Cierto es que los mercados estadounidenses han crecido de forma vigorosa desde 2010 y que la economía real no se ha incrementado a la par. Pero el PIB se ha incrementado y de forma continua en el último lustro. Y es ahí donde Trump erra el tiro. El mandato de Barack Obama ha sido el de la recuperación de EE UU tras la crisis de 2008, aquella vez sí por una burbuja financiera y acompañada de la debacle inmobiliaria. Y una prueba de ello son los datos del desempleo que en la actualidad se encuentra alrededor del 5 %. Unas cifras que en Europa „y más en España„ serían calificadas de paro cero y provocarían el descorche de centenares de botellas de cava.

Pero claro, la campaña de Trump se ha basado en desprestigiar los buenos números de la economía norteamericana aunque también es verdad el acuciante incremento de la desigualdad. Y en esa tesitura a Trump le beneficiaba hablar de una burbuja en Wall Street para apuntalar su tesis de que todo va mal. Pero mientras el presidente electo hacía estas declaraciones, en diciembre de 2015 la Fed ya subía los tipos de interés un cuarto de punto y daba por cerrada la crisis. Y lo volverá a hacer en diciembre con toda seguridad.

La rentabilidad volverá a las rentas fijas y a la banca y la temida burbuja que no existió acabará pinchándose. Con Trump ya no se sabe qué es realidad y qué ficción. La pregunta es, ¿el movimiento de la Fed arrastrará al BCE?

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