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Cambiando cromos

Observaba el otro día como dos niños sentados en un parque se intercambiaban los cromos de futbolistas. Debo confesar que me extrañó, teniendo en cuenta que en la era digital en la que estamos creía que los niños ya no se intercambian los cromos de sus futbolistas pues ahora lo que se lleva es jugar con los dispositivos móviles. Viéndolos así, tan inocentemente, oí sus nombres y que uno le decía al otro que un jugador era más valioso que otro, y que además se lo debía dar, porque él le ayudo a tener el álbum para poder pegarlos. Y así, Pablo, que era el que le había ayudado a conseguir el álbum, le recriminaba a Pedrito, que no cumpliera con su palabra. Y es que Pedrito y Pablo se habían hecho con el álbum de un compañero con un descuido y ambos se sentían dueños de él. Entre las virtudes que se destacaban de Pedrito se veía una muy curiosa: cuando Pablo pataleaba y hacia pucheritos, Pedro le enseñaba un cromo de otra colección para distraerle y conseguir que Pablo cesara en sus lloriqueos.

Al ver la escena tan infantil como real me vino a la mente otra de otros protagonistas, no tan jóvenes, pero que son de actualidad nacional y política. En ese intercambio de cromos, nuestro presidente Pedro Sánchez tiene en su poder el álbum que sustrajeron con engaños y un descuido a otro. No duda en sacar cromos de otra colección para evitar las críticas a su no gestión. Así, si hay un tema polémico en la sociedad que requiere una respuesta política por una sentencia, es fácil, se hace una foto con posturita de presidente Kennedy en un helicóptero y todo solucionado.

Que otro día se salta el principio de lealtad institucional con las víctimas de ETA y se plantea pagarle los cromos a los nacionalistas vascos por su voto: pues nada, se acercan a los presos y se ningunea a las víctimas. Que hoy toca pagar los cromos a los independentistas catalanes por su cromo de voto, pues nada, se les concede todo lo que piden, aunque se rompa España y incluso se lleva a los presos por falso referéndum a Cataluña. Que mañana hay que pagarle a Pablo Iglesias su voto de cromo; pues se le da la televisión pública, que él sabe cómo adoctrinar a las masas. Que hoy no tengo nada que decir y hay que crear una cortina de humo pues nada, se hace una fotito corriendo por la Moncloa, que su sudor le cuesta. Que tengo un perrito y le hago carantoñas, pues foto y al álbum.

Y así van pasando los días, viviendo de las rentas que dejó el gobierno el Partido Popular. Llevándonos a otra situación de caos como la que generó José Luis Rodríguez Zapatero. Y entre fotitos y cambio de cromos por los votos sigue jugando el presidente Sánchez, más preocupado por su imagen que por trabajar por España. Mal favor le hace a España y a los españoles considerarlos como moneda o cromo de cambio, y mucho menos pensar que España es su álbum.

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