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Martí

En manos de Jesús Iglesias

El Manifiesto de Porto Alegre se convirtió en un catecismo para el progresía global. De su Foro Social Mundial salieron aquellas «Doce Propuestas para Otro Mundo Posible», unos mandamientos sobrevalorados. Dieciocho años después millares de simpatizantes de Bolsonaro han llenado las calles de Porto Alegre para festejar el triunfo del populista de derecha extrema. Poca broma con las ocurrencias políticas. De eso precisamente alertaba el sábado Adela Cortina en estas páginas. Tan cerca está una de las mejores intelectuales del momento, que su proximidad produce rechazo entre algunos gobernantes botánicos.

La gestión cultural valenciana está demasiado contaminada por el cortoplacismo político. Esa falta de consenso básico en la asignatura Cultura sigue pendiente en los partidos valencianos. Y Les Arts es el primer tema de examen. Hace justo 13 años que los maestros Maazel y García Asensio inauguraron el coliseo operístico dirigiendo una orquesta de 101 músicos valencianos con un reportorio de ópera y zarzuela. Ahí quedó registrada su genética, palacio de música lírica.

Ahora el Consell aprovecha la presentación del nuevo director general de Les Arts para reiterar ese discurso fullero de abrir el soberbio auditorio de Calatrava a nuevas músicas y públicos. Jesús Iglesias llega a València con un currículum solvente, y espero que sea capaz de capear esas borrasquillas. Porque durante su mandato se dirime si Les Arts pasa definitivamente a competir con las mejores óperas europeas, o si se convierte en un complejo multiusos. No seré yo quién se escandalice cuando se anuncien los conciertos de El Botifarra, Farruquito o Perico Sambeat, algo que ya pasa en el Liceu y el Real. Sin embargo, el futuro de Les Arts está en apuntalar la creciente afición a la ópera en València y sobre todo por una programa didáctico que sea capaz de seducir a todos los miembros de las sociedades musicales valencianas, el movimiento cívico-musical más importante que ha producido esta tierra.

En los estadios de fútbol también se organizan conciertos, pero los abonados de Mestalla suspiran por ver partidos de Champions todos los años.

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