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Diversidad en 28 minutos

Hace tiempo que en el mundo de las series se acabó aquello de capítulo por semana, casi el mismo tiempo en el que la diversidad llegó al mundo de la ficción. De lo primero hay excepciones, ahora voy y de lo segundo, afortunadamente, no existe serie que no incluya entre su elenco una o varias dosis de realidad sexual, étnica o familiar.

La familia blanca, de clase media y formada por papás, hijos y vecinos felices, que viven tramas también blancas durante 28 minutos en una «sitcom» ya es cosa del pasado. La variedad étnica en las dos últimas décadas del siglo XX consistía como mucho en una familia casi perfecta, negra y acomodada del tipo «Show de Bill Cosby» o «Cosas de casa». Sexualmente la diversidad era inexistente y un modelo de familia fuera de lo establecido era por ejemplo tres hombres bajo el mismo techo, amigos y «Padres forzosos», sin ninguna relación sexual entre ellos por supuesto€

Hace ya dos semanas en las que el lunes toca ver un episodio, lo emiten en HBO, donde acudo ansioso, fascinado por una comedia brutal de nombre «Sally4Ever». ¿Y quién es Sally? Una mujer que rompe con todas las reglas del siglo pasado si de comedia hablamos. Un buen día la protagonista despierta del letargo social y decide vivir la vida que quiere, enfrentándose a toda la «normalidad» que la sociedad le ha impuesto y optando por ser feliz. Felicidad que implica dejar a su novio insufrible, el de toda la vida que tocaba soportar por aquello de quién me va a querer sino€ Además, la hasta ahora mojigata de Sally (cuántas y cuántos hay en este mundo€) se lanza a vivir la sexualidad verdadera al lado de una mujer, eso sí posesiva y a la que espero (si fuese guionista así lo escribiría) se enfrente en próximos capítulos, para conseguir esa verdadera independencia que todo ser humano debe vivir alguna vez en la vida, sin dependencias emocionales de por medio.

El universo de Sally es corrosivo, sus vicisitudes son tan profundamente dramáticas como cómicas y se presenta a capítulo por semana como una especie televisiva que debería abundar más, para reflejar una normalidad de una vez por todas, tan diversa como la pantalla que la sociedad se merece.

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