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Alcaldes

Los 8.131 municipios que hay en España, según los datos del INE de 2019, eligen hoy al que será su alcaldesa o alcalde para los próximos cuatro años. Un cargo público que no parece estar en cuestión en la estructura organizativa territorial y política de nuestro país. Puesto que, a pesar de las necesarias trasformaciones que ha tenido con el devenir del tiempo para adecuarse a la evolución y cambios de los municipios, pervive en nuestro sistema desde su origen en la alta Edad Media en época musulmana. La necesidad y conveniencia de su existencia lo prueba el hecho de que la figura del alcalde, a veces con otro nombre y casi con las mismas características, exista en la mayor parte de países del mundo. Aunque, por ejemplo, en países como Suecia o Finlandia se trate de un funcionario público y no de un cargo político, lo que tal vez suponga un menor coste y realización de actuaciones municipales basadas en datos objetivos.

La etimología de la palabra alqádi en árabe clásico «el juez» nos revela el origen de la dimensión de sus funciones puesto que se encargaba de impartir justicia. De hecho la vara del alcalde que hoy se identifica como símbolo del poder municipal representaba la unidad métrica incuestionable con la que dirimía las controversias en su mayor parte surgidas por las mediciones de las tierras.

La función de alcalde es sin duda una de las más relevantes que se pueden desempeñar por una persona, ya que tiene el mayor poder político de la ciudad. Es lo que se podría denominar la política de proximidad por excelencia. Junto a las funciones que legalmente tiene atribuidas, la defensa de los intereses de los ciudadanos mediante la ejecución de políticas locales que nos proporcionen calidad de vida y al mismo tiempo supongan el progreso de la localidad, debe ser su objetivo.

Hemos asistido a una campaña electoral municipal intensa con signos inequívocos del nuevo marketing político, en el que los candidatos a diferencia de otros tiempos, recordemos teatros, plazas de toros, etc€, han salido a la calle para ir ver a los ciudadanos a sus barrios, a sus empresas, a sus organizaciones del tipo que fueran. Según algunos informes científicos, en política lo más importante es trasmitir la información a cada persona de una manera diferente y ser próximo y concreto y eso es lo que aparentemente han hecho. Teniendo claro que debido a la importancia del cargo y su proximidad, la persona del candidato o candidata adquiere mayor relevancia.

Los ciudadanos lo tenemos claro, se trata en definitiva de conjugar las actuaciones entre las tradiciones, nuestras necesidades y la prosperidad de la ciudad, procurando el mayor beneficio para todos o, al menos, el menor perjuicio o molestia para para todos, con independencia del modelo de ciudad que se elija. Es decir, y evocando la expresión de Tierno Galván, «nuestra casa es nuestro hogar privado y nuestra ciudad es nuestro hogar público», y uno quiere sentirse bien y seguro en ambos. Take note.

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