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Vodka y cigarrillos

Así como tenemos la física y la metafísica o la lingüística y la metalingüística, también tenemos la política y la metapolítica. Entiendo por política las prácticas que a todos nos afectan; por metapolítica las teóricas que empiezan por entretenernos (¡uy, lo que ha dicho!) hasta que nos aburren (¡jo!). Ahora mismo, todo lo que concierne al nasciturus gobierno de izquierdas pertenece a la metapolítica, sector mortal aburrimiento: coalición o programa; imposición, trágala o humillación; tú no, que no eres de fiar o ¡anda que tú!; Pedro o Pablo; unos que quieren lo que no pueden y otros que no pueden lo que quieren, lo que es lo mismo: un psicodrama que no acaba. Para estas cosas, la derecha de la España que no suma va más rápida. Miren Madrid: no sólo tienen gobierno, sino que ya están a punto de imputar a la presidenta. Como decía Aleksiévich, ¡vodka y cigarrillos! En fin, me vengo para València.

No es que uno lo diga porque sí, sino por si acaso: algunas cosas son demasiado sorprendentes. Por ejemplo, me entero por este periódico de que ocho de cada diez menores acosados tienen que cambiar de colegio, cuando lo razonable, sin embargo, sería que cambiara el colegio o que los acosadores cambiaran de conducta. No sé, ya puestos, y si la cosa no tiene remedio, parecería más justo el traslado del verdugo que el de la víctima. También es sorprendente que los partidos políticos que eliminarían la religión de las escuelas (si pudieran o se atrevieran) se vean obligados a defenderla; mientras que los que la defienden porque es su santo (nunca mejor dicho) y seña, la cuestionen. Miren al PP y Ciudadanos, empeñados en que no se ofrezcan clases de religión islámica en Almoradí, y no por motivos ideológicos, no, dicen, sino por espacio. La católica no ocupa lugar. ¿Para qué querrá el PP la relación de alumnos que cursan religión islámica en el país? ¿Para contarlos?

Por cierto, en el PP están cabreados porque Ciudadanos les copia. Y sorprendentemente es cierto. Miren, por ejemplo, a Merche Ventura del Cs, que califica de «intolerable la persecución del castellano en los colegios valencianos», y añade, como si fuera un copiar y pegar de Vox o del PP, que «la política dictatorial del tripartito para imponer el valenciano busca colonizar la educación». Verdadero o falso, lo que dice Merche Ventura, ya sea original o copia, es una sorprendente animalada. De ser cierto, sería el primer caso en el mundo y en su historia en el que una colonización la llevan a cabo los indígenas o autóctonos. Siempre sospeché que los colonos del Far West eran sioux disfrazados de cowboy, por no hablar del Congo belga, que vete tú a saber. ¿Es sorprendente o no es sorprendente? Como dice Svetlana, «antes vivíamos aquí como perros, mientras que ahora todo va a peor».

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