Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Isabel Olmos

Al margen

Isabel Olmos

Mujica, el político que nos hace recordar

Subiendo a Morella está el santuario de la Vallivana, un lugar recomendado para detenerse un instante antes de enfrentarse a las mareantes curvas del puerto de Querol. Justo al lado del templo se encuentra una posada que, a la brasa, ofrece almuerzos de lo más sabrosos. El espacio es curioso por lo antiguo pero también porque está literalmente empapelado de fotografías y frases del expresidente de Uruguay, Pepe Mujica, cuya figura idolatra el dueño del establecimiento, originario del país sudamericano pero afincado desde hace muchos años en tierras valencianas. Una de las múltiples veces que me detuve estuvimos charlando sobre su país y le di mi pésame por la victoria de la derecha en Uruguay, dando por sentado que su entusiasmo por Mujica era fruto de una ideología de izquierdas pero cual fue mi sorpresa cuando me dio a entender algo que hasta entonces no sabía: que Mujica es trasversal. O, lo que es lo mismo, que uno/a puede ser de Mujica siendo de derechas o de izquierdas porque es lo que dice lo que llega a la persona, lo que la moviliza. Y si no solo hay que detenerse a contemplar las largas colas que ha provocado el veterano político en València en sus actividades públicas. ¿Colas de horas para escuchar a un político? ¿Colas de horas para escuchar a un político fuera de mítines o actos de campaña?¿Colas de horas para escuchar a un político hablar de.... derechos humanos? La verdad es que esta imagen no puede dejar indiferente a quien -como yo- se encuentra en un estado de pesimismo político perpetuo tras el incremento de la extrema derecha en España, con sus propuestas cavernícolas, su falta de empatía y sus denuncias esperpénticas basadas en datos falsos y mentiras. Lo confieso: me vine abajo. Pero va y ahora viene Mujica y dice cosas como que «el futuro dependerá de la conciencia humana, no de la inteligencia artificial». O que «puedes envejecer pagando cuentas y confundir la felicidad con pagar más cuotas, o le puedes dar un contenido a tu vida, sobrevivir e intentar dejar un mundo un poco mejor de aquel en el cual naciste». Frases sencillas pero repletas de sentido -común y del otro, del que marca- que hicieron que ayer cientos de personas se agolparan para verle, para evidenciar que quizás no exista una desafección de la ciudadanía hacia los políticos sino solo a ciertos políticos o forma de hacer política. Desafección a la política de tuit, a la política vacía, a la política de plástico. Desafección a la política de titular, de escaparate, a la de dimes y diretes y a la política simple de partidos y siglas y a la de ‘tú más’. La visita de Mujica ha evidenciado muchas, muchas cosas, entre ellas el afecto que un político de su nivel puede generar. Porque nos recuerda lo que ya sabemos pero hemos olvidado. Porque nos trata como adultos. Porque nos respeta. Y por eso nos ha sorprendido tanto.

Compartir el artículo

stats