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La ventana

Demonios alrededor

He dejado de ver a Ferreras a lo bestia y estoy mejor. Eso de darle vueltas y revueltas al pico de la curva hace estragos en el más pintado. Este mes la cifra de espectadores de sobremesa ha vuelto a los doce millones habituales cuando durante el estado de alarma se disparó hasta los diecisiete. No es imprescindible tenernos al rojo vivo más de lo que estamos, cariño.

Retomo al fin el equilibrio en las tradicionales vías de acercamiento a la actualidad y me acurruco sobre aquellas que miran al interior de lo acontecido. Por esa senda me acerqué a la desaparición de Carlos Ruiz Zafón quien, con La sombra del viento, zarandeó en su día el mundillo editorial. Por Sant Jordi, un escritor dormitaba en su caseta a la espera de que alguien tuviera a bien acercarse. Una chica se volvió loca al caer por allí y, tras soltar que para su padre era el mejor escritor del mundo, fue en su búsqueda con idea de hacerse una foto. Mientras la persona cazada al azar para hacerla se familiarizaba con el chisme, el escritor escuchó cómo el padre le decía muy bajito a la hija: «¿Y este señor quién es?». Pues un poeta, crítico y novelista llamado Carlos Zanón que ya solo por empezar así el recordatorio póstumo del colega superventas merece que lo visitemos. En estos tiempos, en los que todos los demonios danzan alrededor, he soñado que se moría una de esas personas que nunca querría tener que enfrentarme a su necrológica, sabedor de que, sin ella entre nosotros, la vida se convertiría a estas alturas de la película en toda una desconocida.

Dado que preciso de salas, también he dejado las pelis y me he vuelto idiota con series de larga duración cuando era incapaz de seguirlas. Ha arrancado la quinta temporada de Oficina de infiltrados, que se ha hecho esperar por mor de los dobladores, y, tras rematar la tercera de La maravillosa señora Maisel, pegué un respingo al ver que está rodándose la cuarta. Cuesta lo suyo reconocerse. De cualquier modo oteando los arbitrajes al Madrid, tampoco es que esto haya cambiado tanto.

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