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Jugando a la ruleta rusa: Covid-19

El 10 de julio pasado, expertos de la OMS dijeron que los rebrotes eran esperados. Como ya habían vaticinado los especialistas, incluido el director ejecutivo de la OMS para Emergencias Sanitarias, Mike Ryan, ratificándose en que "era algo que cabía esperar cuando terminaran las medidas de confinamiento, porque esta enfermedad aprovecha cualquier oportunidad para transmitirse". Y así es, en muchas circunstancias no, pero cuando uno menos lo espera, contagiado. Al Corona, le gustan mucho los humanos, son su objetivo, y como un ocupa, se instala en cualquier persona, y esta le va transportando de un lugar a otro, así el virus aprovecha los encuentros para multiplicarse infectando, beneficiándose del potencial que tienen los humanos para la socialización.

El psicólogo clínico Ovidio Peñalver, autor del libro 'Emociones colectivas', describe algunos de los factores implícitos en los jóvenes que les convierten en uno de los grupos más peligrosos a la hora de propagar el virus. Sumando las actividades grupales, y el alcohol, se convierten los contagiados en una expansión generalizada. Si bien, observando los datos del incremento de contagios, no solamente están los jóvenes, sino otros grupos de edad, y es que la dimensión social humana, no se extingue al cumplir los 30, sino que permanece toda la vida, e igualmente el consumo de alcohol, tan generalizado en esta cultura. Así lo demuestran las celebraciones sociales, agrupaciones por trabajo y la estructura social en la que vivimos. Entre las soluciones, María Van Kerkhove, jefa del Departamento de Enfermedades Emergentes de la OMS, considera que la colaboración entre ciudadanos y autoridades es imprescindible.

Las medidas individuales se explican cada día en muchos medios de comunicación, la clave está en su cumplimiento. Y esto ya depende de la personalidad individual. Algunos perfiles psicológicos más peligrosos, presentan una actitud contrafóbica, como respuesta a su ansiedad, y en lugar de evitar o huir de lo que les produce miedo, es el mecanismo normal (trastorno de la personalidad por evitación), el contrafóbico busca ese objeto temido, se acercan, juegan peligrosamente con él, como si de forma inconsciente quisieran derrotar al enemigo y salir airosos, un poco como siguiendo el camino envenenado, "me acerco al enemigo, incluso con miedo, y gano la batalla, consigo derrotarlo, y así me siento más poderoso".

Otra subcategoría, son las personas codependientes, que esconden su miedo de apego en su sobredependencia. Como el juego de la ruleta rusa, potencialmente mortal, aun a sabiendas de que el tambor del revólver está cargado con varias balas, solo necesita girar el cilindro y presionar el gatillo una vez colocado el cañón en su sien, para que al protagonista le toque la nefasta posibilidad de la muerte. El Covid, también mata. Aproximadamente cuantificados, unos setecientos mil en el planeta, identificados, y muchos otros sin ser cuantificados. Mientras los individuos no sean conscientes de protegerse, será como en la ruleta rusa, la cercanía con un humano, cargado con el COVID-19 puede derivar en contagio, enfermedad y muerte.

( *) Psicóloga

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