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Javier Cuervo

Artículos de broma

Javier Cuervo

El teletrabajo conveniente

No van a volver a meternos en casa. No podemos permitírnoslo. Han caído 70.000 empresas, han hecho falta 7.000 millones de euros del Estado para sostener el turismo y la automoción, 3.000 más para mantener a la gente en la pobreza con el Ingreso Mínimo Vital... Ya tenemos una crisis por encima de nuestras posibilidades y en otoño será peor. No volveremos a ser confinados. Habrá que seguir adelante con algo más de conocimiento del virus, con las medidas profilácticas de medios sencillos para movernos por donde solíamos, con mejor dotación en los hospitales y protocolos más rigurosos en las residencias de ancianos. Ya estamos avisados. Seguirá muriendo gente "un poco antes de tiempo", como dijo cínicamente Boris Johnson antes de pillar el Covid19.

Seguiremos teniendo que acomodar algunos hábitos y horarios a las consecuencias de que un virus coronado, resistente y promiscuo se haya adueñado del espacio público. Individualmente, nos reprochamos los botellones de verano, como en seguida nos tendremos que reprochar laboralmente el presentismo de la vuelta al trabajo.

Las empresas y los empleados acabarán apreciando más el teletrabajo posible por las pésimas consecuencias que van a tener los brotes en la buena salud de las personas y en la buena marcha del negocio. Ahora no es tendencia, como no lo es ajustar la ilusión del verano al desengaño de la realidad, pero las empresas tendrán que afinar el control de la productividad con menos mentalidad de capataz de cuadrilla y los trabajadores desempeñar las tareas con más autorresponsabilidad y menos dependencia de las relaciones superficiales. Esto va para largo así que lo mejor es hacer lo posible para que sea corto.

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