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Navarro Faure

¿Qué le pido a mi Universidad?

El acceso a los cuerpos docentes del profesorado universitario nos exige presentar y defender, ante un tribunal formado por otros especialistas de nuestro campo de conocimiento, un proyecto docente y un proyecto de investigación. Cuando me enfrenté a la elaboración de estos proyectos en las diferentes oposiciones por las que he pasado, inicié un proceso de reflexión sobre qué quería aportar a una plaza de profesora en la Universidad de Alicante y qué temas de investigación iba a acometer en los siguientes años. Por supuesto, la defensa de esos proyectos iba precedida por la exposición de un curriculum vitae que avalara la solvencia o la credibilidad de ambos proyectos. Eso, obviamente hay que hacerlo frente a otros profesionales que pueden presentar su propio proyecto docente e investigador.

En estos momentos me encuentro a escasos días de presentar un nuevo proyecto para la Universidad de Alicante, pero en este caso el ámbito objetivo y subjetivo del mismo es inmensamente mayor. Respecto a su objeto, se diferencia de los anteriores porque debe abarcar todas las funciones que desempeña una universidad del siglo XXI: docencia, investigación, transferencia de conocimiento, extensión universitaria, etc. También se trata de un proyecto distinto respecto a sus destinatarios, porque abarca no sólo a los tres colectivos que estudian y trabajan en la universidad: estudiantado, personal docente e investigador y personal de administración y servicios, sino a la sociedad en su conjunto y a muchos otros trabajadores que, de forma directa o indirecta, prestan sus servicios en nuestro Campus. La universidad es el lugar dónde estudiarán los miembros de muchas familias, dónde debemos retener y atraer el talento de nuestros jóvenes, de dónde saldrán profesionales y ciudadanos responsables y comprometidos que nos liderarán en las próximas generaciones; un lugar financiado con recursos públicos, pagado con nuestros impuestos. En definitiva, una Institución cuyo buen funcionamiento afecta a todos los ciudadanos. Por eso todos podemos y debemos opinar sobre la universidad que queremos.

En los últimos días he puesto en marcha una iniciativa en redes sociales: “Qué le pides a tu Universidad”, abierta a todos los colectivos, pero también a toda la sociedad. Quiero saber cuáles son las preocupaciones y las necesidades de los demás, quiero saber qué esperan de nosotros. Quiero saber si he reparado en ello y quiero construir un proyecto que no sea sólo “mi proyecto”.

Y ¿qué universidad quiero yo? Yo quiero una universidad con una alta calidad democrática, participativa, inclusiva e igualitaria. Quiero una universidad que nos ayude a salir de la crisis sanitaria, económica y social que estamos viviendo; que no renuncie a la calidad docente ni a la excelencia investigadora; que ayude a la empleabilidad de nuestros egresados y egresadas; y que atienda a las necesidades de nuestros profesores, investigadores y personal de administración y servicios. Quiero una universidad moderna, tecnológica y de vanguardia, que sea el motor de nuestro entorno territorial y que lo cohesione. Quiero una universidad bien financiada, que atienda las necesidades que todos consideremos esenciales y que lo haga de una forma eficaz y eficiente. Ese trabajo inmenso sólo se puede hacer entre todos, y sé que podemos llevarlo a cabo juntos.

En definitiva, y parafraseando a nuestro reciente premio Jaume I, el investigador de la UA Fernando Maestre, que defiende en las revistas más prestigiosas la felicidad en los laboratorios como principal motor de los buenos resultados, quiero una universidad feliz. La felicidad no es un estado de ánimo, es una actitud. Consigamos entre todos que la Universidad de Alicante sea una universidad feliz.

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