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Elena Berzal

Hay otro camino en la batalla frente al Covid

La detección precoz del SARS-CoV-2 es fundamental. Aun siendo conscientes de sus limitaciones, las pruebas de diagnóstico son nuestra arma contra un virus que ha puesto en jaque nuestra forma de vida.

 

Toda estrategia debe estar basada en decisiones que ayuden realmente a los ciudadanos. La clave estriba en poner todo lo que esté en nuestras manos para reducir la incidencia de casos y, a la vez, continuar viviendo.

 

Se necesita un nuevo enfoque para una crisis que causa sufrimiento, penuria, pobreza, enfermedad y muerte a la población. Basta de cierres arbitrarios y de confinamientos estrictos. Esas medidas fueron necesarias en marzo, cuando la pandemia estaba desbocada y nos enfrentábamos a un virus desconocido. Ahora disponemos de nuevas herramientas y más conocimiento.

 

La información es poder. El conocimiento es nuestra arma contra el virus. Un positivo detectado es un foco menos de contagio y, al aislarlo, una cadena de transmisión queda cortada. Compensa y mucho. Nos jugamos mucho. Por eso, la fórmula prioritaria ha de ser test, test y más test.

 

Hablo de test rápidos en farmacias, en casa… ¡pero test! Los autotest en el propio domicilio están aprobados actualmente por la FDA, agencia del medicamento de Estados Unidos. Los test en las farmacias ya son una realidad en varios países vecinos y disponemos de una nueva guía con recomendaciones de la Unión Europea en la que se brinda orientación a los gobiernos sobre el uso de pruebas rápidas de antígenos con el fin de aumentar la capacidad de detección.

 

No es lo mismo aislar a un sector de población que a toda y perpetuar los cierres. El mundo no puede seguir moviéndose entre confinamientos y reaperturas parciales. Los costes sociales, económicos y sanitarios son enormes. Hay comunidades que llevan casi tres semanas con cierres de hostelería y comercio, un mes con confinamientos perimetrales, más tiempo con recomendaciones de autoconfinamiento.

 

Necesitamos reajustar lo que falsamente creemos que funciona. No es suficiente con decirle a la gente que se quede en casa. ¿Por cuánto tiempo? Esto es un fracaso de respuesta. Es un mal intento de controlar los daños, como si un traumatólogo sugiere amputar y no atajar el problema.

 

Podemos hacerlo de otra manera. La incidencia actual es muy elevada y los datos son insostenibles. La situación pandémica provoca una gran presión asistencial que reduce consultas e impide realizar cirugías, salvo las preferentes o urgentes, con un grave detrimento de la atención patologías distintas al covid. Hay que bajar la incidencia cuanto antes. Merece la pena invertir, cortar esas cadenas de transmisión y así evitar muertes.

 

Naturalmente, esto es una herramienta más, y los ciudadanos no podemos olvidar que todos tenemos que poner de nuestra parte y seguir con las medidas de distanciamiento social, mascarillas y lavado de manos.

 

Dejemos de perder el tiempo en peleas estériles. Me parece oportuno concluir citando al Dr. Anthony Fauci: “Yo estoy empujando para que se hagan los test en casa, que te lo hagas tú mismo. […] Lo que quiero es que se hagan. Por favor, dejemos de pensar cómo, y vamos a empezar a hacerlo”.

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