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Juan José Millás.

Estrechar la mano

Estrechar la mano

Estrechar la mano

Le dije a la peluquera que no era preciso que me lavara la cabeza porque acababa de hacerlo yo en mi casa.

-Lo exige el protocolo -me respondió señalándome dónde debía colocarme.

El protocolo exigido por la pandemia, supuse.

Mientras me lavaba el pelo y me masajeaba con dedos expertos el cuero cabelludo, pensé en la forma en la que el protocolo ha invadido casi todos los espacios de nuestra vida. Si llega usted a urgencias, con un dolor aquí, el protocolo dirá que es preciso un análisis de orina. Pero si le duele allí, lo primero será tomarle la tensión. ¿Dónde queda la creatividad del médico? En el cuerpo humano es donde con más frecuencia se da el efecto mariposa: una llaga en la piel puede estar originada en el estómago. Pero le enviarán automáticamente al dermatólogo, y no al de digestivo, porque es lo que marca el protocolo. Lo cuenta Giulia Enders, una conocida doctora alemana, en ‘La digestión es la cuestión’, un ‘best-seller’ mundial de amena lectura.

Si a usted le llevan a juicio porque se le ha muerto un enfermo, le declararán inocente sólo con demostrar que ha seguido, como mi peluquera, los protocolos. Pero a veces es mejor seguir la intuición, hacer caso al olfato. Si a alguien no le gustara una novela mía, no se me ocurriría decirle que la he escrito siguiendo los protocolos para señalarle que la culpa es suya. ¿Hay protocolos para escribir novelas? Según ciertos talleres literarios, sí. Leí hace tiempo un libro que explicaba cómo escribir un buen guion de cine. Pero un guion de cine tampoco se puede escribir a golpes de protocolo. Ni siquiera una receta de cocina hay que seguirla al pie de la letra. A la ortodoxia conviene añadirle unas gotas de heterodoxia, un toque personal, un añadido fuera del programa.

En definitiva, que protocolo y creatividad son incompatibles. De hecho, los personajes públicos nos empiezan a caer bien cuando se saltan los protocolos de seguridad y se acercan a estrechar la mano de la gente. ¿Que corren un riesgo? Sí. Pero qué es una vida protocolizada, una vida sin riesgos.

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