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anton costas

Por qué se retrasa la vacunación

Los sospechosos habituales son las farmacéuticas y las chapuzas de los dirigentes, pero hay algo más profundo, sistémico y determinante que tiene que ver con la forma de actuar de la UE

La Unión Europea tiene muchos méritos. Pero uno de ellos no es ser capaz de afrontar con éxito las grandes crisis. Al contrario, aquello de que «a cada bugada es perd un llençol» (en cada lavado se pierde una sábana), en cada crisis económica Europa pierde una cantidad importante de empleo y bienestar para los hogares europeos de menores ingresos. Recuerden la crisis de la deuda soberana de 2010. La zona euro fue la única región económica del mundo que experimentó una segunda recesión, que en el caso de la economía española duró cinco años. La razón fue una política fiscal errónea: cuando era necesario aumentar el gasto público, lo recortó.

Con la crisis económica de la covid-19 está sucediendo algo similar. Mientras Estados Unidos está entrando en una clara recuperación, la UE no sale del marasmo. Las razones son dos. Por un lado, la falta de una inyección fiscal en vena como las transferencias directas de rentas que está haciendo Joe Biden a los hogares. Por otro, la vacunación va muy retrasada.

El desastre de la vacunación está haciendo pagar a la UE un alto coste tanto en términos de vidas humanas como en actividad económica y empleo. En sus pronósticos para 2021 y 2021 el Banco de España esta semana establecía (advertía de) tres escenarios posibles para 2021: en el bueno la economía crecerá un 7,5 %; en el intermedio un 6%; y, en el malo un 3,7%. La variable fundamental según el BE será el ritmo de vacunación.

¿Cuál es la razón del retraso de la vacunación? Los sospechosos habituales son las farmacéuticas y las chapuzas de dirigentes incompetentes. Pero no se dejen convencer con estos argumentos. Hay algo más profundo, sistémico y determinante que tiene que ver con la filosofía y la forma de actuar de la UE.

Para comprender lo que quiero decir veamos que ha hecho Estados Unidos. Al margen del negacionismo de Donald Trump, el Gobierno puso en marcha la ‘Operación Warp Speed’ (OWS) mediante la que gastó mucho en 2020 para subsidiar e invertir en todos los pasos de la cadena de vacunas, desde la investigación a la fabricación y distribución. Apoyaron a farmacéuticas como Moderna y Johnson & Johnson en la realización de ensayos clínicos. Pero al mismo tiempo coordinaron todo un conjunto variadísimo de fabricantes, proveedores de equipos y de ingredientes necesarios para producir las vacunas.

Además, el Gobierno invocó la Ley de Producción de Defensa (DPA) para obligar a los fabricantes a priorizar los contratos gubernamentales antes que los pedidos del sector privado. No solo compró los materiales que las farmacéuticas necesitaban para la fabricación. También gastó cientos de millones de dólares en contratos con empresas especializadas para ampliar la capacidad de producción de las farmacéuticas: material celular, biorreactores, bolsas de biorreactores, insumos, tubos y viales de vidrio, jeringas, agujas e inyectores de dosis única. Cualquiera de esos insumos o pieza de un equipo que falte es un cuello de botella que puede paralizar toda la cadena de suministro. En este apoyo y coordinación para aumentar las inversiones en toda su cadena de suministro de fabricación de vacunas el gobierno gastó mucho, arriesgándose a despilfarrar y equivocarse. Pero el resultado está siendo bueno.

¿Qué ha hecho la UE? Se ha comportado como un gran comprador que va a negociar el mejor precio, sin involucrarse en el proceso de investigación y fabricación, ni en la asunción de riesgos que representan las vacunas. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha reconocido que el enfoque estadounidense juega un papel clave en la seguridad de la cadena de suministro de sus vacunas. «Estados Unidos tiene una gran ventaja al tener el DPA», dijo. «Esta es una infraestructura que Europa no tenía», añadió.

Como no ha sabido actuar como debía, la UE tiene ahora la tentación de caer en el nacionalismo de las vacunas, prohibiendo exportaciones y demonizando a las farmacéuticas. Pero no se dejen convencer. La UE ha de cambiar la filosofía de sus políticas, dejando de comportarse como un simple compradora la búsqueda del mejor precio para involucrarse en la investigación y la fabricación de vacunas en Europa, asumiendo los riesgos que esto significa.

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