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Elena Fernández-Pello

El ruido de un árbol

El vídeo de la agonía de George Floyd grabado por una adolescente remueve Estados Unidos

Darnella Frazier

Darnella Frazier

En la tradición zen un kôan es una pregunta aparentemente banal con la que el maestro desafía a su discípulo y reta su inteligencia de una forma inesperada. “Cuando un árbol cae en un bosque, ¿hace ruido si no hay nadie para escucharlo?”. Ese es uno de los más populares. Uno se imagina la escena: el tronco inclinándose, las ramas sacudiéndose, cierta vibración en el aire, un impacto seco. ¿Algún sonido? En nuestro cerebro podemos recrear la escena, pero no acabamos de formular una solución real. Dudamos. El kôan nos conduce a un espacio que desconocíamos y nos hace reparar en cosas que nos habían pasado desapercibidas. Es un ejercicio intelectual, que aviva el pensamiento.

¿Qué hubiera pasado si nadie hubiera sido testigo del asesinato de George Floyd, en una calle de Minneapolis? ¿Si no hubiera quedado registrado por la cámara del teléfono móvil de una jovencita que casualmente pasaba por allí, y esas imágenes se hubieran difundido por todo el mundo? ¿Hubiera resonado su muerte como lo ha hecho? ¿Y las de las víctimas que lo precedieron? Ahí tienen un buen kôan contemporáneo. Intenten resolverlo.

La autora de esa grabación se llama Darnella Frazier, una heroína absolutamente circunstancial, de 17 años, que el 25 de mayo de 2020 iba de camino a la tienda en la que Floyd acababa de intentar pagar con un billete falso, de 20 dólares, cuando se encontró a aquel hombre retenido por la Policía, contra el suelo y con un agente clavándole la rodilla en la garganta. Darnella, que llevaba a su primo pequeño de la mano, no atinó a mucho más que a poner en marcha la cámara de su móvil. La chica ha contado que, cuando fue consciente del cariz que estaban tomando las cosas, se quedó clavada, inmóvil. Ha reconocido que el miedo la paralizó, que fue una cobarde y que se siente culpable por no haber intentado ayudar a aquella persona a la que estaba grabando mientras agonizaba.

Lo que no hizo Darnella fue apartar la mirada. Atreverse a mirar, a veces, ya es mucho.

Las imágenes que grabó Darnella, con George Floyd suplicando por una bocanada de aire, encendieron las calles, hubo manifestaciones y disturbios en Estados Unidos, protestas en todo el mundo, y dieron el impulso decisivo al movimiento #BlackLivesMatters (las vidas negras importan), que había estallado en 2013 tras la muerte de un chaval negro en una ciudad de Florida, tiroteado por un policía que fue absuelto.

El vídeo de Darnella ha hecho historia. Ha sido una prueba clave en el juicio contra el policía Dereck Chauvin, al que el pasado 3 de abril, un jurado declaró culpable de los tres cargos de homicidio por los que estaba procesado. Es también una condena a la violencia policial y el racismo institucional que perviven en los Estados Unidos.  

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