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alberto soldado

VA DE BO

Alberto Soldado

Las hazañas del Roig de Carlet

Año 1952. Rovellet ya era la primera figura en todos los trinquetes valencianos cuando fue invitado a participar en la partida de fiestas de Godelleta, el santuario de la Galotxa. Según se comentó era la primera vez que Rovellet jugaba en la calle. Intervino en esa contratación el presidente de la entonces delegación de la Federación Española de Pelota, Sr. Marín, por intercesión del cura párroco de la localidad. Rovellet acudió a Godelleta acompañado de Deval de Benissanó y del Xato de Museros. Un trío de primeras figuras. En Godelleta le esperaba el Roig de Carlet, El Patet y Xato I en el saque. Cuentan los que vieron aquella partida que «se vendieron más de cuatrocientas entradas sin que los del pueblo pagaran…apenas se podía jugar en la calle». Antes de empezar el duelo un comerciante de Godelleta que tenía una tienda de ultramarinos en la calle Colón de Valencia. El Tio Fernandito prometió al vencedor una caja de botellas de coñac… Ante ese anuncio, el Roig le dijo a un sonriente Rovellet: «a Carlet anirà».

LAS HAZAÑAS DEL ROIG DE CARLET

Rovellet impresionó por su calidad y elegancia pero se encontró con un Patet que con una izquierda de lujo restaba las pelotas por encima de las cabezas de los espectadores. El Roig en el «bot» era imparable pues no había pelota que no la lanzara lejos de la «parà» de espectadores. La caja de coñac fue a Carlet. Fue otra de las grandes exhibiciones en el Joc de Carrer del legendario equipo carletí. Seguramente en el trinquet el resultado hubiera sido otro pero El Roig era un verdadero fenómeno en la Galotxa. En Pelayo alcanzó altos niveles pues llegó a anunciarse contra primeras figuras como Rovellet y Juliet en «la partida del dissabte». Conquistó junto a Patet el primer campeonato nacional de Escala i Corda, jugado en la temporada 1952/53. Era habitual en él lanzar pelotas a la galería desde el «dau», pues entonces esa pegada no estaba prohibida. Sólo con la llegada de Eusebio se dictaminó de manera general esa prohibición.

Año 1977. Perfecto Montserrat Hervàs, El Roig de Carlet, llevaba años retirado como profesional pero se mantenía activo en partidas de aficionados. Carlet presenta un equipo en el torneo provincial de Galotxa, Trofeo El Corte Inglés. Decide colaborar y ocupa la posición de «bot», acompañado de otro aficionado del pueblo y de Federiquet de Alfarp. Calle de la Iglesia en Montserrat. El equipo local lo componen Rafa Ortiz, Marcial y Pepe Ortiz. Antes de comenzar, en la tertulia junto a la barra del Musical donde toman un café, Rafa Ortiz manifiesta su extrañeza «ara el Tio Roig amb 53 anys vol guanyar-nos…» Alguien le responde: «No t ‘engañes que encara juga molt…». Y vaya si jugó. Ya no hacia el «bot» «per baix cama» pero su sobaquillo era de impecable ejecución y poderoso. Tanto que una pelota, para asombro general, alcanzó la terraza del Musical que se alza al final de aquella calle. Nunca nadie antes había visto una jugada tan espectacular. Venció Carlet por tres juegos. Los jóvenes que habían oído hablar de sus hazañas de juventud comprendieron entonces que no había nada de exageración en las historias que habían oído contar a sus padres. El Roig también llegó a anunciarse en partidas de LLargues como saque pero él mismo reconocía que le faltaba precisión. También se anunció en grandes duelos en La Marina, especialmente en el santuario de la Perxa que no es otro que Sella. Lorenzo Millo, en su libro «El Trinquet» lo cataloga como figura tanto en la calle como en el trinquete.

El Roig y Patet, campeones nacionales en 1953

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