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Alfons Garcia

Un buen día

Un buen día Biel Aliño

Hace cuarenta años, estábamos recogiendo escombros (reales y morales) causados por una bomba en casa de un intelectual descreído con batín y pitillo en la boca. Estábamos entre agresiones físicas y verbales a políticos y civiles en una batalla estridente de banderas, himnos e identidades. Ayer, todos los partidos y la sociedad civil se mostraron unidos en pos de una reivindicación necesaria: un trato económico justo. Me decía un alto cargo hace unos días que en estos tiempos recios solo parece que merece atención lo negativo. Como casi siempre, ciertamente, pero es así. Y lo de ayer vale la pena. Engrandece a una sociedad que sus principales representantes sean capaces de aparcar intereses particulares y ponerlos detrás de un bien común. Que perdure. Porque reformar el modelo de financiación de la autonomías va a ser difícil, pero sin unidad uno diría que será imposible, porque todos los interesados en que todo siga igual, que son variados, de distintos colores y procedencias, ya tendrán argumentos.

Si la unidad es posible hoy es también porque la base es un documento técnico, en el mejor sentido del adjetivo: el que habla de rigor y neutralidad. Un informe realizado con lealtad a los planteamientos de partida del Ministerio de Hacienda, pero que es contundente sobre sus debilidades y a la hora de ofrecer soluciones para un modelo de financiación más claro y justo.

Ahora, mantener la unidad es el pilar esencial para la pelea política que viene: conseguir que el criterio de la población ajustada sea el único, sin los fondos compensatorios que distorsionan el reparto final actual. Y que lo sea con las variables más justas. La unidad es fundamental para que en Madrid sepan que no vale un modelo que perpetúe la infrafinanciación valenciana, aunque la propuesta mejore la situación con respecto a lo de ahora.

Es verdad que ayer también la derecha más radical y ultramontana se exhibía ufana en València. Así son estos tiempos de alarma y fuego. Demostrar capacidad de diálogo y acuerdo me parece la mejor manera de neutralizar la amenaza de un mundo más sucio. Por eso, ayer fue un buen día.

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