Suscríbete

Levante-EMV

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Juan José Millás.

No pensar

Fui en cierta ocasión a un parque de atracciones y me pareció que estaba bien, pero para una vez. Algo así pienso de la vida: no volvería a visitarla. La vida, como el parque de atracciones, tiene de todo: su noria, su montaña rusa, sus caballitos, sus puestos de churros, sus casas del terror, sus trenes de la bruja… Pasas una tarde en ella, en la vida, y ya. Hay gente que a la que le gusta montar en todas las atracciones varias veces. A mí, en cambio, me bastó con una. No pienso repetir, no volvería a nacer ni atado. No se trata de una queja, insisto, sino de una aclaración. En ocasiones me preguntan: «¿Volvería usted atrás, le gustaría repetir?» Pues no, no me gustaría repetir la infancia ni la niñez ni la adolescencia ni la madurez, nada, no repetiría nada, no volvería a subirme a ninguna de las atracciones, ni al enterprise ni a la graviton, ni al columpio de oscilación, ni al tornado.

Hace años fracasó un programa de ordenador titulado Second Life que trataba precisamente de la posibilidad de llevar dos vidas paralelas, una en el lado de acá y otra en el de allá. Los usuarios vinieron a decir que con una les bastaba. Ahora Zuckerberg, el dueño de Facebook, trabaja sin descanso en el Metaverso, que pretende ser una versión mejorada de Second Life. Tengo dudas acerca de su viabilidad dada la experiencia de la primera. En la vida real se ha dado el caso de personas que rompen su matrimonio para crear uno idéntico a aquel del que huían. Y no es solo porque la gente carezca de imaginación, sino porque da mucha pereza cambiar de hábitos. Si has estado con una pareja con la que te sentabas a ver la tele a las ocho de la tarde, te adaptarás con dificultad a otra que no se sienta hasta las nueve.

En los concursos de la tele, todo el mundo dice que quiere el dinero para viajar porque el viaje es la metáfora del cambio. Pero también en las encuestas salen ganando los documentales de La 2, que nadie ve. Significa que una cosa es lo que imaginamos y otra lo que de verdad deseamos. Y lo que deseamos es que no nos obliguen a volver de nuevo al parque de atracciones para fingir que lo pasamos bien. En cuanto a la reencarnación, ofrézcansela a otro o permítanme que regrese en forma de hormiga, para no pensar.

Compartir el artículo

stats