Suscríbete

Levante-EMV

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Julio Monreal

EL NORAY

Julio Monreal

A 490 hectopascales

A 490 hectopascales

Ha pasado ya más de un año de los tres que la Unión Europea ha dado a sus países miembros para formular proyectos y empezar a gastar dinero de los fondos Next Generation EU habilitados para la reactivación económica y social tras la pandemia por coronavirus. Y el programa va a paso de tortuga. La elección de Sagunt para la ubicación de una gigafactoría de baterías eléctricas es una noticia formidable, equiparable a la instalación de la Ford en Almussafes en su dia, pero hay más árboles que plantar y más bosques que atender. La sanidad pública y sus relaciones con la privada necesitan un replanteamiento si no completo bastante profundo después de más de dos años de lucha contra la pandemia. La sociedad en general y todos y cada uno de sus individuos han tomado conciencia de su vulnerabilidad, de que en cualquier momento llega un bicho invisible y causa la muerte, o una insuficiencia respiratoria grave, puede que crónica. Y eso exige cambios con la resiliencia como meta.

Frente a estos dos retos, aprovechar la oportunidad de los fondos europeos para cambiar de verdad el modelo económico, y revisar de arriba abajo el sistema sanitario a la luz de las enseñanzas de la covid-19, resulta un asunto de segundo orden dejarse envolver por las refriegas por el poder presente y próximo en Compromís o especular sobre quien ocuparía la conselleria que la Generalitat mantiene en Alicante. Es la eterna pugna entre lo importante y lo urgente, sin quitar valor al hecho de que son las personas las que asumen los compromisos y llevan adelante las políticas en una tarea nunca reconocida suficientemente.

Por lo que se desprende de sus declaraciones, el presidente Ximo Puig ha decidido volver a la senda de lo importante después de mantenerse durante una semana exacta en ocupaciones urgentes, y pasa página (o pantalla) de la remodelación de su Consell para abordar «con un nuevo impulso» como él mismo señaló, el reto de aprovechar los fondos europeos y reformar la política sanitaria, entre otras prioridades, que incluyen sumar los suficientes escaños con Compromís y Unides Podem para que hacer posible un Botànic 3 en mayo de 2023.

El anuncio de los nombres y los cambios de carteras ha tenido el efecto de quitar la válvula de una olla exprés para que salga el vapor y destensar el ambiente político, que había alcanzado el jueves y el viernes una presión de 490 hectopascales, (uno arriba, uno abajo), parafraseando a los meteorólogos de la televisión, que han dejado de usar la palabra milibares ahora que ya era conocido su significado, y han optado por introducir en el habla este nuevo sintagma.

La dimisión de Manolo Mata como portavoz parlamentario daba a Puig la oportunidad de reconfigurar el Govern y el Día de Europa, en una decisión sin precedentes, anunciaba públicamente que abría el melón de una crisis en el Consell. Dado que los nombramientos de su cuota, la socialista, son cosa suya, el mensaje iba dirigido a sus socios soberanistas, enfrascados en el runrún del papel que la hasta ahora todopoderosa Mónica Oltra debe jugar en el presente y en el futuro de la coalición, cuando todo parece indicar que en unas semanas puede verse imputada por el papel de su conselleria en la protección de una menor que sufrió abusos cometidos por el que era marido de la vicepresidenta. Ésta zanjó rápidamente la cuestión de los posibles cambios de consellers de Compromís informando a Puig de que no habría ninguno y cuando el presidente estaba en plena tarea de búsqueda de relevos propios sucedió lo inesperado: el principal referente del Bloc, el conseller de Educación y Cultura, Vicent Marzá, dimitía de su cargo y, en compañía de la secretaria general de MesCompromis (antes Bloc), Águeda Micó, oficiaba lo que solo cabe interpretar como un golpe de mano en la coalición naranja: «tú no quieres cambiar nada pero nosotros sí, y por eso me voy para trabajar desde fuera del Govern para que haya un tercer Botànic (sin ti al mando)», podría ser la síntesis de una actuación que disparó la tensión.

Las nuevas incorporaciones

El resto es historia conocida: Raquel Tamarit, número dos de Marzá en Cultura y ex alcaldesa de Sueca, sustituye a éste el Consell. No hay más cambios en los naranjas, porque Oltra considera por un lado que ella ya ha dado todas las explicaciones sobre el asunto judicial que le afecta y por otro que Rafa Climent no ha de dejar Economía e Industria (pese a que el deporte nacional es hablar sobre su inminente cese) porque acaba de conseguir que Volkswagen instale su gigafactoría en Sagunt. Zanjada precipitadamente la parte naranja de la cosa, Puig ha confiado a una de las personas de su máxima confianza, Arcadi España, la Conselleria de Hacienda pese a forzar con ello la marcha de Vicent Soler, quien puede haber cerrado ahora una carrera larga y fructífera de dedicación al pueblo valenciano desde que el día de Sant Joan de 1975 fue detenido por la brigada político social junto a otras nueve personas (els 10 d’Alaquàs) por reclamar un estatuto de autonomía.

Prometen su cargo los nuevos consellers del Gobierno valenciano

Prometen su cargo los nuevos consellers del Gobierno valenciano Agencia EFE

España es de ese tipo de personas que lee, piensa, consulta y finalmente actúa, sin que en el proceso haya perdido un minuto de tiempo. Otros miran y se ensimisman, pero la gente como él, o como la nueva titular de Política Territorial, Rebeca Torró, son personas ejecutivas, a las que los papeles no se les pegan en las manos. Quien no decide nada, no se equivoca, pero en la calle hay un montón de problemas que resolver y no hay tiempo que perder. El nuevo conseller de Hacienda, además, es un peón de diálogo, con buena interlocución con los socios y también con la oposición, una cualidad imprescindible para un tiempo que se abre con el reto del aprovechamiento de los fondos europeos si se tiene en cuenta que la Administración no está preparada para gestionarlos (es imposible que Volkswagen empiece el movimiento de tierras antes de fin de año, como pretende, estando pendientes el nuevo plan urbanístico y el proyecto de urbanización, entre otros trámites) y que la ejecución de los proyectos vinculados a los Next Generation no cabe en la normativa vigente, lo que se presenta como un auténtico quebradero de cabeza.

La reforma de una sanidad que ha naufragado en los centros de atención primaria y que se ha visto sometida a una prueba de fuego en los hospitales, es la tarea principal del nuevo titular de Salud Pública, Miguel Mínguez, un médico ejerciente para organizar una nueva etapa que debe conjugar investigación, prevención y atención ante una ciudadanía extraordinariamente sensibilizada y muy exigente en este campo después del sufrimiento de la pandemia. Las estrecheces económicas del retraso en la financiación autonómica, las crisis derivadas de la pandemia y de la guerra en Ucrania y las tensiones políticas propias de la próxima cita con las urnas no se lo podrán fácil a nadie, por lo que cabe esperar más que nunca objetivos claros, trabajo y acierto en la consecución de los objetivos.

Compartir el artículo

stats