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La vida consciente, la vida en equilibrio

La vida consciente, la vida en equilibrio

La vida consciente, la vida en equilibrio

La primera acepción del diccionario de la Real Academia de la palabra «conciencia» dice: Propiedad del espíritu humano de reconocerse en sus atributos esenciales y en todas las modificaciones que en el mismo experimenta»; la segunda la define como «conocimiento interior del bien y del mal»; y la tercera como «conocimiento exacto y reflexivo de las cosas». No sabemos cuál fue el origen de Material de conciencia, último poemario de Luis Velázquez Buendía, ni qué reunió ese conjunto de poemas: si fue primero el poema que da título al libro y la noticia sobre la joven Natascha Kampusch que, secuestrada a los diez años, consiguió escapar tras ocho años retenida en un sótano, lo que le inspiró al poeta, si los poemas sucedieron, como les suceden a los poetas que nacen de su sentir, de su pensar o si obedece a un proyecto consciente con la intención de hacer un recorrido sobre las tres acepciones del diccionario académico. Sea como fuere, el hecho es que esta colección de magníficos poemas se ha editado y tenemos la oportunidad de disfrutarla.

Quien conozca la obra de Luis Velázquez Buendía: En el extrarradio (Huerga y Fierro, 2002), Una nueva familiaridad (Pre-Textos, 2006), Meditación de un entorno ordinario (Pre-Textos, 2009), Una deriva indeseable (Libros del Aire, 2013) y Una extraña naturalidad (Pre-Textos, 2015, Premio Poesía Villa de Cox), reconocerá en los poemas reunidos en Material de conciencia, al poeta de siempre, su sello personal, su manera de ver, sentir y decir no ha cambiado. Luis nos transporta con sus versos al quehacer cotidiano a sentirlo y vivirlo con profundidad, nos conduce con sus poemas al aquí y ahora que tanto propugnan los «mercaderes de la felicidad» y los «coachers» del bienestar, nos invita a estar presentes, oír el sonido cotidiano de los electrodomésticos en casa, sentir la lluvia, conocer la naturaleza (los árboles y su imponente majestad están presentes en muchos de sus poemas), pensar, reflexionar sobre unos mismo y lo que nos circunda. De la mano de su poesía vemos, olemos, percibimos, pensamos, sentimos€

Material de conciencia son casi cien páginas de intensidad enmarcadas en tamaño reducido. Es curioso que los últimos cuatro poemarios de Luis Velázquez Buendía desde Meditación de un entorno ordinario hayan sido editados cada vez en tamaño más pequeño. Y entonces para el lector que lo conoce sus poemas se nos aparecen como un concentrado que por fin nos desvelan, con su pequeño formato, la esencia más visible del autor. Poeta de gran escala lo era ya desde el principio, desde sus primeros poemas y aunque quien esto suscribe no es ninguna experta en poesía, si que intuye que los poemas del poeta madrileño, nacen de dentro, no son impostados, ni juegan con la facilidad para juntar palabras, ni la verbigracia de un redicho. Los poemas de Luis surgen del corazón, del pensamiento, de lo que él es, sin tapujos, ni aderezos. Hay mucho detrás de sus poemas, mucho de lo que quien no lo conozca, lo avistará a través de lo que cuenta, una gran virtud a nuestro criterio que define a los buenos poetas.

Luis Velázquez Buendía es licenciado en Filología Clásica y en Medicina, profesión que ejerce como especialista en Salud Pública y Epidemiología. Luis es poeta y el transcurrir de su escritura así lo demuestra. Trabaja como médico y conoce las palabras como filólogo, por eso no las utiliza de forma engolada, sino para expresar lo que ve, lo que piensa, lo que siente, pero sobre todo Luis crea, escribe versos y a través de ellos nos muestra la vida consciente, la vida en equilibrio, como la del trapecista que aparece en la portada de Material de conciencia. Conocimiento poético, materialidad, realismo, ausencia de abstracción son las características de los poemas reunidos en Material de conciencia que nos muestran el paisaje urbano, la naturaleza, el quehacer rutinario, los miedos, los silencios, los sueños, los temores, las reflexiones del ser humano, a veces teñido de un halo de tristeza, nostalgia o simplemente eso «conciencia», percepción del mundo en el que vivimos: Siempre es hora punta, El luchador de su sombra, En la penumbra más alta, Septiembre, Vistas, Un vaciado de ánimo, No hay futuro, El jaramago común, Ruido doméstico, Hacia dentro, El problema siempre es el contexto, Aligustres en flor€.. y así casi una cincuentena de poemas que nos describen el mundo consciente del poeta.

Alguien nos dijo un día que leer poesía relaja y que es bueno hacerlo por la noche para entrar con calma en el sueño. ¡Son tantas las teorías e historias que nos venden pedazos de felicidad! Cada mercachifle tiene una receta, cada ser vive la propia, pero si que es cierto que al menos la poesía o la poesía de Luis Velázquez Buendía nos conduce a estar en sus poemas, nos lleva a su conciencia y ese es un regalo difícil de esquivar para aquellos que disfrutamos atrapando momentos que nos dicen que somos seres conscientes. Así es la poesía que encontramos en Material de conciencia, una auténtica mina para los buscadores de poesía de verdad, sincera, atractiva, sugerente...

Posdata: Cuando escribimos esta reseña somos conocedores de un revés que nos dejó sin aliento, la vida y sus designios se la ha jugado al poeta. Probablemente, Luis Velázquez Buendía ya no es el que era, su ser es otro porque alguien que ha sido con él la mitad de su vida ya no está, aunque siga estando presente. Pero Luis es médico, es filólogo y sobre todo es: poeta.

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