La Barcelona literaria se baña en negro

Àlex Salmón

Àlex Salmón / Levante-EMV

Àlex Sálmon

Àlex Sálmon

Barcelona se convertirá en pocos días en la capital de la literatura negra. Sin embargo, no parece que la ciudad sea consciente de la importancia que eso debería tener. Es cierto que la convocatoria de escritores que utilizan la literatura de suspense y asesinos, misterio e intriga como relato central es impresionante. El esfuerzo no es sólo de los organizadores. El trabajo de Carlos Zanón, como comisario del evento, ha sido superlativo. La lista de autores que visitarán la ciudad sitúa a Barcelona en la primera división del género negro en el mundo. También hay que recordar que las editoriales se ponen a trabajar con empeño en utilizar recursos propios para aprovechar la convocatoria. Todos están de parte de la acción. La inversión de recursos viene de parte del colectivo en general. Las más olvidadas son las librerías. Las bibliotecas y los centros cívicos de la ciudad están muy presentes. Las librerías, ausentes.

¿Y los ciudadanos? Es cierto que Barcelona es una ciudad donde pasan un millón de cosas a la vez, citando al radiofonista Arribas Castro. Pero lo mismo ocurre en Madrid, en Nueva York y en Milán. Por ejemplo, la ciudad italiana de la Lombardía sabe sumergir sus eventos culturales en la vida de los milaneses. Las semanas de la moda o del diseño son un ejemplo. La ciudadanía tiene una inmersión de actos con los que disfruta. ¿Quién se entera en Barcelona de BCNegra? Los organizadores, el sector y sus militantes. Pero este tipo de acciones, con el presupuesto que se activa, debería convertirse en una puerta de entrada a la literatura negra para los lectores en general, sobre todo los jóvenes. De eso se trata. De nada sirve que los de siempre queden contentos y agradecidos por el éxito. La cuestión es conquistar nuevos ambientes, a través de las universidades, o de los institutos, o de la fiesta. La ciudad, es su aspecto más transversal, debe darse por enterada.