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El museo de Alginet descubre la llegada a España de una especie invasora de caracol

Los investigadores documentan por primera vez en un pueblo de Teruel la presencia de «Xerolenta obvia»

Una perspectiva del municipio de Teruel ubicado en la Sierra de Gúdar en la que se ha detectado el caracol invasor.

Una perspectiva del municipio de Teruel ubicado en la Sierra de Gúdar en la que se ha detectado el caracol invasor. museu d'història natural

Una investigación del Museu Valencià d'Història Natural, que tiene su sede en Alginet, ha descubierto por primera en la Península Ibérica de un caracol invasor originario de Europa oriental y los Balcanes que está considerado una amenaza potencial grave como plaga y también para la salud humana, el comercio y el medio ambiente. Se trata del caracol terrestre «Xerolenta obvia» o caracol blanco del brezo, un molusco que un colaborador del museo localizó en Linares de Mora (Teruel). Es la misma especie invasora que a finales del año pasado provocó que el departamento de Agricultura de Australia bloqueara en el puerto de Melbourne y obligara a devolver a Europa un barco cargado de vehículos de alta gama tras detectar la presencia de este gasterópodo terrestre de la familia Geomitriada.

Un alto funcionario de puertos australiano ya contactó entonces con el director del Museu Valencià d'Història Natural, Alberto Martínez-Ortí para que, como especialista en moluscos, confirmara que se trataba de esta especie invasora. «Aunque no la había estudiado personalmente, tengo mucha biografía y pude confirmar que se trataba del 'Xerolenta obvia'», explica el investigador. La casualidad quiso que, con esa información todavía fresca, un colaborador del museo de Alginet vinculado a Teruel, Luis Colomer, le mostrara en enero algunos ejemplares de estos caracoles que había recogido en Linares de Mora, en lo que fue el origen de este sorprendente hallazgo.

Martínez-Ortí y su equipo recibieron en febrero un primer ejemplar vivo e iniciaron un estudio para confirmar que se trataba de la misma especie, si bien la declaración del estado de alarma a mediados de marzo ralentizó la investigación, que acabaron completando desde sus domicilios. Los resultados de ese trabajo se han publicado en la revista «Journal of Conchology», de la Sociedad Conquiológica de Gran Bretaña e Irlanda.

Martínez-Ortí y su equipo concluyen que se trata de la primera vez que se documenta en España y en el conjunto de la Península Ibérica el caracol terrestre «Xerolenta obvia», originario de países de Europa oriental como Grecia o Rumanía y los Balcanes, que se ha expandido por el resto de Europa ya que se tiene conocimiento de su presencia en treinta países diferentes. El director del museo detalla que, por el sur, había llegado hasta Francia mientras que, hacia el Norte, se ha documentado hasta en Suecia y Noruega.

El técnico destaca que este caracol invasor causa numerosos impactos negativos en la agricultura, hasta el punto que está considerado como una amenaza potencial grave como plaga y también para la salud humana, el comercio y el medio ambiente, por sus efectos directos e indirectos negativos sobre la biodiversidad. El experto considera que su llegada a España se pudo producir de forma accidental mediante el transporte de plantas ornamentales. Martínez-Ortí detalla que, en Estados Unidos, las pérdidas que ha ocasionadas en la agricultura «han conducido al intento de erradicación, pero los gastos son de miles de dólares».

El investigador, profesor asociado del departamento de Parasitología de la facultad de Farmacia, relata que desde el punto de vista parasitológico-veterinario el «Xerolenta obvia» es hospedador intermediario de hongos patógenos, nematodos, cestodos y trematodos; y puede causar en el caso de «Dicrocoelium dendriticum» dicrocoeliosis en las personas. Se trata de una enfermedad hepática. Alerta de que puede ser confundido con otros caracoles nativos y comestibles como el caracol pato o el «avellanenc» (también llamado blanquillo, caracolillo o caracol chico) e ingerido como plato culinario. El caracol blanco de brezo presenta dos períodos de reproducción al año, en primavera y otoño, y la puesta contiene entre 17 y 95 huevos. Tiene una esperanza de vida de poco más de dos años. Se alimenta de una amplia gama de plantas, como alfalfa, trébol, lupino, trigo, cebada, árboles frutales y malezas.

Tras detectar esta especie invasora en Linares de Mora, el equipo de investigadores del Museo de Historia Natural ha propuesto al servicio de Biodiversidad de la Dirección General de Medio Natural y Gestión Forestal de Aragón un plan de control y erradicación para impedir su dispersión por el resto de la provincia de Teruel y a otras provincias cercanas «y así evitar que pueda casuar graves daños a la agricultura y afecte gravemente a la biodiveridad española».

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