Guadassuar y Benifaió son las dos localidades de la comarca que más preocupan al área de Salut Pública del Consell por el crecimiento continuo de casos de Covid-19. La primera localidad ya ha instaurado restricciones especiales mientras que la segunda, por el momento, se mantendrá como hasta ahora al no superar las tasas establecidas por las autoridades sanitarias.

Precisamente, esa preocupación es la que trasladaron los responsables de Salut Pública a los alcaldes y concejales de Sanidad durante su reunión telemática de ayer, en la que situaron la incidencia del coronavirus en 144,42 casos por cada 100.000 habitantes. Asimismo, se estima que alrededor del 70 % de los contagios tiene un origen social.

La cifra de contagios ha llegado a 70 en apenas dos semanas en Guadassuar. «Tenemos un goteo de casos que no para y ahora ha crecido de manera desproporcionada, por eso el ayuntamiento ha tomado todas las medidas que están en su mano, siguiendo el ejemplo de Carlet, que se ha comprobado que funciona, para intentar frenar el ritmo de contagios», explicó al respecto el alcalde de la localidad, Salvador Montañana.

Las autoridades sanitarias han puesto el foco en lo que se conoce popularmente en Guadassuar como el «primer viernes del mes», fecha propicia para las reuniones de amigos, el ocio y la fiesta. «El ayuntamiento nunca ha promocionado este tipo de eventos, pero quizás no sea el mejor momento para este tipo de fiestas porque está en juego la salud de todos. La gente debe interiorizar que la situación sanitaria es grave y que, cuando todo esto pase, tendremos oportunidad de realizar todas las celebraciones que ahora no podemos», comentó el alcalde.

Aunque Guadassuar no está confinada, un sector de la población se ha tomado muy en serio el aviso del ayuntamiento

Benifaió, por su parte, no ha adoptado medidas restrictivas aunque su situación también ha empeorado en las últimas semanas. «Estamos justo por debajo del límite que Sanitat establece. Los ayuntamientos podemos tomar todas las medidas que están en nuestra mano, pero los vecinos deben ser responsables», manifestó la alcaldesa, Marta Ortiz, que prosiguió: «Salut Pública nos insta a reincidir en la concienciación y es lo que vamos a seguir haciendo, hay que entender que todos tenemos que colaborar para frenar al virus. La clave parece estar en las reuniones sociales, pues reduzcámoslas en número de participantes para que el riesgo sea también menor».

Por su parte, en Cullera, un colegio se ha visto obligado a confinar un aula completa de 25 alumnos tras el contagio de un docente. Los niños, que se someterán a pruebas PCR, deberán permanecer aislados diez días. El centro, siguiendo los protocolos sanitarios y educativos, ha continuado su actividad aunque este grupo de menores ya no acudió a clase durante la tarde de ayer.

El Ayuntamiento de L’ Alcúdia informó ayer de la existencia de catorce casos positivos en las dos últimas semanas tras realizarse casi 150 pruebas, lo que se traduce en una incidencia de 111,36. Con todo, se plantea como objetivo reducirla hasta la mitad. «Tenemos que ser solidarios y cuidarnos para no contagiarnos y no contagiar a nadie», manifestó el alcalde, Andreu Salom.

Una vecina de Guadassuar le decía a otra que había salido a la calle «para comprar un par de cosas y volvía a casa». Aunque la localidad no está confinada, un sector de la población se ha tomado muy en serio el aviso del ayuntamiento, en forma de medidas un poco más duras, por el alarmante crecimiento de casos de Covid-19.

Aunque esta localidad de menos de 6.000 habitantes no destaca por el bullicio, sus calles de la localidad rebosaban una tranquilidad atípica para los jueves, día de mercado ambulante. Pero ayer las paradas no llegaron por la suspensión decretada por el consistorio. Algunos vecinos aceptan resignados la postura institucional mientras otros creen que apenas supone cambios. «A mí no me afectará en nada, voy a continuar yendo a trabajar y volviendo a casa todos los días como siempre», simplifica María.

De hecho, los hay que creen que cerrar espacios públicos resulta indiferente porque «son más seguros y el problema está en el ámbito privado». No obstante, el mensaje ha calado en esa parte de la población que ahora apenas sale de casa para realizar compras u otras gestiones necesarias. Sacar a pasear al perro y estirar un poco las piernas y a casa.

El sector hostelero es el que se ve más perjudicado. Desde luego, los bares no lucen estos días su mejor imagen, aunque salir a tomar un refrigerio o a cenar es algo que está permitido siempre que se cumplan las medidas sanitarias. «Todos tenemos un poco de culpa en esta situación y está en nuestra mano revertirla. Si la cosa empeora es normal que se tomen medidas especial. Si todavía va a más y se deben endurecer... Pues lo que haga falta», expresaba Joan.