La convención del Comité Intergubernamental para la Salvaguarda del Patrimonio Cultural Inmaterial que esta semana se celebra en Rabat se recordará en la Ribera ya que, en menos de 24 horas, ha ampliado de forma sustancial las manifestaciones culturales de la comarca que forman parte de la Lista Representativa de la Unesco.

Si el miércoles fue la declaración del toque manual de campanas como Patrimonio de la Humanidad, una candidatura de ámbito nacional en la que participaba activamente la Colla de Campaners d’Algemesí, ayer fueron las maderadas, en este caso mediante una candidatura internacional en la que participaban los «maeros» de Antella.

De Lista Representativa del Patrimonio Inmaterial ya formaba parte la Festa de la Mare de Déu de la Salut de Algemesí, que abrió el camino con su inscripción en el año 2011 con una candidatura propia, las Fallas y la tamborada de Alzira. La Unesco declaró las fiestas josefinas como Patrimonio de la Humanidad en 2016 tras aprobar una candidatura liderada por València de la que formaban parte Alzira y Sueca y otras tres ciudades en las que las Fallas tenían la condición de centenarias, aunque por extensión se reconoce a todos los pueblos que celebras las fiestas, mientras que en 2018 obtuvo el mismo reconocimiento la tamborada de Alzira en una candidatura que agrupaba a 17 pueblos de cinco Comunidades Autónomas. Alzira y Alcora eran las representantes valencianas.